JOVENES AGRICULTORES MAULINOS LLEVAN EL SABOR DEL AJÍ CON SELLO MANOS CAMPESINAS A LAS MESAS CHILENAS

Una muralla roja, de intenso aroma que mezcla el humo con el picor, es el resultado de meses de arduo trabajo en la tierra, bajo el sol y en el horno deshidratador, es el orgullo del matrimonio conformado por Roberto Tapia y  Lorena Lobos, jóvenes agricultores del sector de Palmilla en la comuna de Linares, usuarios del Programa PRODESAL de INDAP.

Ellos son parte de un grupo de agricultores de la localidad de Palmilla, que están empeñados en hacer de este tranquilo sector rural un potente foco de desarrollo a través de la producción de  ají cacho de cabra y junto a INDAP y al municipio de Linares, están trabajando para alcanzar la denominación de origen de este producto.

El ají está en la sangre de Roberto Tapia. Siendo solo un niño que empezaba a dar sus primeros pasos, salía al campo a trabajar la tierra junto a su padre, labor que también desempeñaba su abuelo, siempre en torno del ají. “Como a los 12 o 13 años, ya aprendí a trabajar directamente, con pedacitos chicos que me daba mi papá, para poder mantenerme y comprarme ropa, porque acá la plata no se ve constantemente, si no que una vez al año.”

Roberto, no tiene claro si la variedad que produce es cacho de cabra “creo  que viene siendo una variedad propia porque mi papá viene trabajando la misma semilla, desde la época de mi abuelo, entonces imagínese ya viene siendo mezclada.”

En tan solo una hectárea, este agricultor produce cerca de 5000 mil kilos de ají, de buen tamaño e intenso color rojo. La faena parte en el mes de octubre cuando plantan  el ají, luego hay que prodigarle cariñosos cuidados para que esta planta entregue sus colorados frutos.

En época de cosecha pueden ser hasta 10  personas las que se emplean en la faena, que comienza en  marzo, pudiendo llegar al mes de  junio, la que se realiza con cuidado y despojando a la planta con delicadeza de sus frutos. 

Luego viene el secado que este productor realiza en hornos especiales y luego el toque final se lo otorga el ahumado, que realiza en una bodega ,donde el fuego con madera de eucaliptus o aromo,  se encarga de impregnar con sus aromas cada ají.

Pero como bien reconoce este productor, sabe producir muy bien. Pero le cuesta vender. Para ello forma un equipo de trabajo y de vida afiatado y sólido con su esposa Lorena, quien es la creativa de la empresa y la que realiza los contactos de venta. Así, el ají se comercializa en sacos a compradores mayoristas y por kilo, a distintos sectores del país. Pero eso no es todo, esta joven microempresaria elabora también merquén, ají con especias, salsas y pastas, bajo la marca "Ají Palmillano", que cuentan con resolución sanitaria y que vende en ferias y en exclusivos restoranes y tiendas gourmet de la capital y otras ciudades del territorio nacional.

Si bien se trata solo del 10% de la producción, a la que se entrega un valor agregado, el negocio no es malo y lentamente va tomando cuerpo y forma.

Recientemente este emprendimiento maulino, recibió el sello Manos Campesinas de INDAP. “Yo  creo que este sello  puede significar un mayor ingreso para nosotros, porque de esa forma se abren más puertas como para el producto que yo hago en este caso”, dice Roberto Tapia.

En este sector reconocido por la calidad de su ají, es insólito que no exista ningún local que permita a los visitantes o turistas adquirir  ají, ni sus procesados. Esto ha sido visto como una tremenda oportunidad por el matrimonio, por lo que decidieron postular a un Incentivo de Fortalecimiento Productivo del Programa de Desarrollo Local-PRODESAL- de INDAP y están finalizando la construcción de la primera sala de ventas de productos tradicionales en  Palmilla a orilla de camino. Aquí esperan vender ají, merquén y pastas. Pero también ofrecer otros productos con sello campesino como conservas, mermeladas, miel y productos apícolas, entre otros.

Para el director de INDAP, Jairo Ibarra, este emprendimiento refleja el empeño, la fuerza y la visión de futuro de muchos agricultores, especialmente aquellos más jóvenes a quienes esta institución del agro, esta acogiendo con particular interés. “Acá hay un  hermoso desafío de continuar aumentando el valor agregado del producto, pudiendo entregar un ají merquén ahumado de calidad, que ya tiene  el sello  “Manos Campesinas”, lo que le va a dar la posibilidad y la ventaja competitiva de poder llegar a otros mercados, de poder llegar a mas tiendas gourmet y ser un producto propio de la zona.  Además como institución estamos trabajando fuertemente en poder tener la denominación de origen de este producto y con ello poder seguir avanzado en mejorar los canales de comercialización de los productos campesinos, que ha sido un tema que hemos abordado con fuerza durante esta administración”.

 

Autor: INDAP

Fecha: 26/08/2015 18:07:20

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