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"Ciudad hidropónica" Altos La Portada le gana terreno al desierto en Antofagasta

La Asociación Agrícola Altos de La Portada es un ejemplo de asociatividad y la constatación fehaciente de que el trabajo en conjunto da frutos que perduran en el tiempo. Este es el relato de cómo un grupo de emprendedores creyeron que es posible doblarle la mano a la adversidad y transformar una pequeña parte del desierto más árido del mundo, en un oasis que nos permite soñar que existen otros lugares y alternativas para desarrollar la pequeña agricultura. Cultivan, utilizando la práctica de la agricultura hidropónica, una amplia gama de verduras y hortalizas con las que abastecen ferias libres, además de la vega central de Antofagasta, Mejillones, Tocopilla y Calama.

Los cerros que rodean a la ciudad de Antofagasta no sólo son escasos en agua, también son suelos considerados como pobres, de baja fertilidad, con escaso sedimento para desarrollar algún tipo de cultivos, salvo algunos valles interiores, como los que se sitúan en las cercanías de San Pedro de Atacama y otros poblados del altiplano.

Así, esta experiencia en pleno desierto no sólo aparece como un emprendimiento innovador, sino que también es esperanzadora y motivante. Conocerla es ir adentrándose en un sueño de un puñado de citadinos que vieron en terrenos baldíos la posibilidad de emprender una aventura y cultivar hortalizas en una ciudad rodeada por uno de los desiertos más áridos e inhóspitos del planeta.

La Asociación Gremial de Agricultura Altos de La Portada tuvo un comienzo que no fue fácil. Inicialmente ubicados en el llamado “kilómetro 12”, cada uno de sus futuros integrantes se dedicaba -por separado-, al cultivo de verduras y hortalizas usando el sistema de siembra directa en tierra. El avance de la ciudad fue confinando a la pequeña agricultura y ahogándola en medio de suelos contaminados con metales pesados que perjudicaban las siembras.

Los Orígenes de Asgralpa

Corría 2006 y la Agrupación Gremial de Agricultura Altos de La Portada (Asgralpa), con 75 socios fundadores accedía a un terreno de dos hectáreas en el sector de La Chimba que la Secretaría Regional Ministerial de Agricultura de Antofagasta había recibido a su vez del Ministerio de Bienes Nacionales. Apoyados por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) -organismo dependiente del Ministerio de Agricultura-, y en conjunto con la Universidad de Antofagasta, comenzaron a desarrollar un proyecto piloto de hidroponía y sus amplias posibilidades de cultivos: hierbas, verduras y hortalizas. Construyeron siete invernaderos, en los que cada participante se capacitaba en cultivos de agricultura hidropónica y durante cinco años se trasladaban diariamente hasta La Chimba.

En marzo de 2011 recibieron en comodato, a través del Ministerio de Bienes Nacionales, 100 hectáreas en el sector Altos de La Portada, en pleno desierto y frente al icónico Monumento Natural. La envergadura del proyecto generó que se sumaran nuevos integrantes: habían llegado a 150 socios y socias. Por cierto que también sus aspiraciones crecieron. Cada uno de ellos recibió 0,5 hectáreas de terreno para la explotación exclusiva de cultivos hidropónicos.

Parcelas en el Desierto

Dolores Jiménez, una de las fundadoras, y actual Presidenta de la Asociación, cuenta que poco a poco los  socios tomaron la decisión de trasladarse de manera definitiva al lugar. Junto a las tareas y quehaceres que demandaban sus parcelas, cada familia construyó su propia vivienda. Hoy, casi el 70% de los integrantes trabaja y habita su respectiva parcela.

Después de arduos cuatro años de trabajo, en Asgralpa muestran con orgullo sus logros: producen una diversidad de verduras y hortalizas, destacando entre ellas, tomates, 16 tipos de lechugas, pimentón, ají, zapallo italiano, pepino de ensalada, cebollín, ciboulette, tomates cherries, albahaca, hierbas medicinales. Entre los productos poco conocidos para el común de las personas, destaca la caigüa, una hortaliza de origen andino que crece en climas templados durante el otoño, invierno y primavera. Otro producto exótico son las acelgas con tallos morado y amarillo.

Cifras entregadas por la propia agrupación dan cuenta de que en el transcurso de un año ya producían más de 30 toneladas de tomates y 40 mil unidades de lechugas. Son estos productos los que surten los mercados, vegas y ferias de libres de Antofagasta, Mejillones, Tocopilla y Calama.

Hidroponía con agua de mar

Para cada cultivo de hortaliza y verdura construyen una cama de agua que es llenada con una solución acuosa enriquecida con nutrientes. ¿Pero cómo se abastecen de ella en medio del desierto? Valga decir que cerca del 70% de la producción y del consumo de agua potable en la ciudad de Antofagasta, resulta de un proceso de desalinización.

El agua que utilizan para los cultivos es obtenida desde el sistema de tuberías que va desde Antofagasta y que nutre de este vital elemento a la vecina ciudad de Mejillones. Esta infraestructura fue cofinanciada entre Asgralpa y una empresa japonesa que surte de maquinaria pesada a la gran minería. Así, cada miembro de la cooperativa recibe 26 litros cúbicos al mes.

INDAP Apoya los Desafíos

Asgralpa comenzó a trabajar con INDAP el año 2008, a través del Programa de Desarrollo Local (Prodesal). Algunos de los socios fundadores eran usuarios de este servicio desde antes de la creación de la asociación. Hoy, casi 60 de ellos están adscritos a los diferentes programas de fomento de INDAP.

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Autor: Patricio Huerta

Fecha: 20/12/2016 3:00:00

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