Alfarera de Ñuble ganó Sello de Excelencia a la Artesanía con relicario que recuerda a sus seres queridos

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Mónica Venegas con su Sello de Excelencia a la Artesanía 2026

Usuaria del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), Mónica Venegas es presidenta de la Unión de Artesanos de Quinchamalí y trabaja la tradicional greda negra de esa zona desde hace cuatro décadas. “Mi oficio es como el pan y el té de cada mañana”, dice.

Con la obra Relicario de mis Recuerdos, un contenedor de greda negra tipo olleta, con tapa, tres patas, vuelos y detalles esgrafiados de la tradicional alfarería de Quinchamalí, con la que buscó representar y atesorar las pérdidas familiares que ha tenido en el último tiempo, la cultora campesina y usuaria del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) Mónica Venegas (61) ganó el Sello de Excelencia a la Artesanía 2026.

La distinción la entrega desde 2008 el Comité Nacional de Artesanía, que integran el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (Mincap) y la Escuela de Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Chile, con el patrocinio de la Oficina de la Unesco en Santiago y el Consejo Mundial de Artesanía Latinoamérica. Su objetivo es distinguir al artesanado nacional con criterios de calidad, innovación, sustentabilidad y potencial comercial.

Este año fueron premiadas ocho obras de un total de 125 postulaciones, en un acto que se realizó en el Palacio Pereira de Santiago y que fue encabezado por el subsecretario de las Culturas y las Artes, Carlos Lobos; la directora de la Escuela de Diseño UC, Patricia Manns; y la jefa de Fomento de INDAP, Paula Román, entre otras autoridades.

“Esta pieza inédita la había hecho con anterioridad y cobró vigencia porque estos últimos años he sufrido varias pérdidas familiares; la semana pasada nomás debí sepultar a uno de mis hermanos. Mi hijo mayor, Raúl, decidió postularme y no le tomé mucho asunto, hasta que me llamaron para avisarme que había ganado el sello. La gente antigua guardaba sus cosas más queridas en estos relicarios y eso es lo que quise representar”, contó la alfarera de INDAP galardonada.

Este es el segundo Sello de Excelencia a la Artesanía que recibe Venegas. En 2017 lo obtuvo con Mujer Alfarera, trabajo con el que también fue reconocida por la Unesco. “Estas distinciones para mí son reflejo de que el camino que tomé cuando me volqué a este oficio no estuvo equivocado. Cuando descubrí la greda fui otra Mónica, me transformé. Fue una oportunidad de autonomía, de vida, de independencia, de crecimiento y de visibilizar nuestro territorio”, expresó.

Nacida y criada en Santiago, la artesana estudió confección de vestuario y en 1984 se radicó en la Región de Ñuble junto a su marido, pequeño agricultor con quien tiene cuatro hijos. Ahí las tías de su esposo la iniciaron en la alfarería: “Cocer la greda a más de 900 grados de temperatura, ver cómo las piezas pasan de rojo vivo a negro intenso, teñirlas, fue algo que no conocía y me cautivó. Ser artesana estaba predestinado para mí”, cuenta.

“El primer contacto de mis manos con la greda fue mágico y supe de inmediato que no la dejaría jamás, porque me dio alas para crear y soñar. Hoy soy orgullosa defensora de mi arte, que sólo me ha dado satisfacciones y me hace vivir. En como el pan y el té de cada mañana”, agrega la cultora, quien ya suma cuatro décadas de oficio.

Un oficio único y sacrificado

Sobre esta alfarería con denominación de origen, que le ha valido ser Tesoro Humano Vivo, llevar su trabajo a la Expo Milán y viajar a Perú, México y Marruecos, dice que se sabe poco. ”Hay gente que cree que las piezas se hacen en serie, pero no existe una igual a otra. Las guitarreras, que representan a las cantoras populares y al matriarcado de Quinchamalí, los chanchitos y hasta las pailas son piezas únicas que cuestan mucha pega y mucho humo”.

Cuenta que durante el verano se recolecta la greda que usarán el resto del año –así como el guano de vacuno para la cochura y el de caballo para el teñido– y que elaborar las piezas va mellando la salud de las alfareras con el paso del tiempo: “La mayoría termina con enfermedades pulmonares, reumáticas o a la vista”.

El paso a paso de Venegas parte extrayendo la materia prima en diferentes terrenos de su zona, para luego secarla. Remoja lo que empleará, le agrega arena amarilla y la amasa con los pies. La deja reposar, elimina cascajo, carboncillo, semillas y raíces, y bastonea para cortar el trozo que va a usar. Las piezas utilitarias se trabajan en una tabla lisa desde la base, y las ornamentales, con una esfera de inicio. Se paletea, se orea y se comienza a armar.

Luego vienen el bruñido, secado, lustrado a la antigua (con grasa de ave) y esgrafiado con una aguja de victrola, con motivos tradicionales: flores de cerezos, hojas de higueras, espigas de trigo. En verano las piezas se ponen al sol y luego al fuego. En invierno son ahumadas en canastos de alambre y de ahí van a la cochura. Se quita el hollín y se pone el colo blanco en los dibujos

En 2016, Venegas y otras seis artesanas de Quinchamalí trabajaron en las 207 piezas que dieron vida al mural a Violeta Parra en su casa natal de San Carlos, uno de sus orgullos. “El resultado fue impactante. Así como Violeta alguna vez promovió nuestra artesanía, nosotras le devolvimos la mano y la retratamos desde su nacimiento hasta que nos dejó”, dice.

Actualmente, la alfarera integra el Servicio de Asesoría Técnica (SAT) de Turismo Rural de INDAP Ñuble, donde se adjudicó un taller donde recibe a los visitantes y realiza talleres y capacitaciones. A su juicio, la alfarería debiera ser una asignatura obligatoria en los colegios de la zona, ya que así los niños y niñas de Quinchamalí podrían enamorarse de la greda como ella lo hizo.

Además de Venegas también recibieron el Sello de Excelencia a la Artesanía 2026 Félix Ponce (La Serena), Carlos González (Maipú), Rodrigo Becerra (Pirque), Alejandro López (Nogales), Manuela Tromben (Laguna Verde), Nabor Agurto (Angol) y Rodrigo Lizama (Coyhaique). Con menciones honrosas fueron distinguidos tres artesanos usuarios de INDAP: Luzmira Mamani (Arica), Jaime Ormazábal (Lolol) y Roberto Allende (Angol).