Nuevos rostros impulsan la agricultura familiar en Tierra del Fuego gracias a alianza entre el GORE e INDAP

Autor: Cristian Morales

Zona Austral Sustentabilidad y adaptación al cambio climatico Magallanes
Nidia Silva representa parte del futuro agrícola de Tierra del Fuego

Agricultores de Porvenir instalan modernos invernaderos que buscan extender la estacionalidad de los cultivos y fortalecer la seguridad alimentaria. En una isla marcada históricamente por la ganadería, las historias de Nidia Silva y Dante Ortega muestran que Tierra del Fuego comienza a escribir un nuevo capítulo desde la agricultura.

Un hombre llamó a Nidia Silva desde Santiago con una petición casi imposible. Quería sorprender a una mujer con un ramo de flores frescas. El problema no era el encargo, sino las coordenadas. La destinataria se encontraba en el paso fronterizo de San Sebastián, a más de 140 kilómetros de Porvenir, en el confín de la isla. 

En Tierra del Fuego, las distancias no se miden en kilómetros, sino en resistencia. Los caminos de ripio estiran el tiempo, el clima cambia en cuestión de minutos y lo que en el centro de Chile tomaría un tiempo mínimo aquí se convierte en una travesía entre viento, polvo y largas rectas solitarias. Nidia no dudó. Sumó un peluche, una caja de chocolates, cargó todo en su vehículo y emprendió viaje. Más de dos horas después, el ramo estaba en manos de una mujer conmovida hasta las lágrimas. Esa misma tarde, el cliente volvió a llamar desde Santiago, esta vez para agradecerle y contarle que estaba invitada al matrimonio. 

La anécdota retrata el alma del oficio que eligió Nidia: las flores de corte. Un rubro casi inexistente en una geografía moldeada históricamente por la ganadería, las ovejas y el coirón, pero que hoy demuestra que las emociones también pueden cultivarse en el fin del mundo. Nacida en Chonchi en 1965, esta agricultora y exprofesora de danza, que bautizó su antiguo taller de ballet como Flores Fueguinas, produce claveles, rosas, lirios y gladiolos en sus invernaderos, flores que acompañan matrimonios, cumpleaños, homenajes y despedidas de la comunidad fueguina, demostrando que incluso en el extremo austral es posible desarrollar una floricultura de calidad. 

"En verano tuve mucha producción y pude vender. Hay gente que aprecia y compra, pero hay que enseñar e inspirar a la gente a consumir flores locales", reflexiona mientras promociona sus cultivos a través de redes sociales. 

Joven productor apuesta por las frutillas 

A pocos kilómetros, la posta generacional la toma Dante Ortega Apablaza. Nació en 1989 y representa el rostro joven de la Agricultura Familiar Campesina en la provincia. Durante años cultivó enfrentando a cielo abierto el viento, las heladas y una temporada productiva demasiado corta. Hoy observa su nuevo invernadero como una oportunidad para cambiar esa historia. Su apuesta son las frutillas, un cultivo poco habitual en Tierra del Fuego que espera ofrecer fresco y de producción local, junto con lechugas y otras hortalizas, reduciendo la histórica dependencia de los abastecimientos provenientes del norte del país. 

Las historias de Nidia y Dante no son casos aislados. Forman parte de una transformación silenciosa del paisaje fueguino. Este año, Porvenir sumó casi 1.200 metros cuadrados de nuevos invernaderos de alta tecnología, infraestructura que comenzará a mostrar sus primeros resultados durante la próxima temporada agrícola, cuando aumente la disponibilidad de flores, hortalizas y otros cultivos producidos en la isla. Son estructuras de metalcom y policarbonato, con un costo unitario superior a los $8,5 millones, diseñadas para enfrentar las heladas, extender la estacionalidad de los cultivos y fortalecer la seguridad alimentaria de la provincia. 

Invernaderos pensados para un clima hostil

Beatriz Guzmán, representante legal de Soluciones Constructivas, empresa a cargo de las obras, explica que la ingeniería detrás de estas estructuras responde a las exigencias del territorio: "Tienen bases de fundación de hormigón y un sistema de clips para fijar el policarbonato. Están pensadas para durar 20 años o más, resistiendo nieve acumulada, techos congelados y las ráfagas de viento características de la región". 

De los proyectos programados para este ciclo, tres ya están terminados y cuatro restantes avanzan para que la próxima temporada agrícola la infraestructura opere a plena capacidad. 

Este despliegue forma parte del convenio estratégico entre el Gobierno Regional de Magallanes y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), orientado a fortalecer técnica y productivamente a la Agricultura Familiar Campesina. Actualmente, cerca de 90 usuarios en Tierra del Fuego están diversificando la producción de la provincia y consolidando una actividad que hace pocos años parecía una excepción. 

Un convenio que entrega futuro a la agricultura

El director (S) de INDAP Magallanes, Petar Bradasic, destacó que el desafío es seguir apalancando recursos regionales para dotar a los agricultores de infraestructura capaz de enfrentar el cambio climático y las exigentes condiciones ambientales de la zona. 

Por su parte, el gobernador regional, Jorge Flies, subrayó el alcance de la inversión: "A través de este convenio, que contempla más de $3.200 millones, estamos mejorando la infraestructura agrícola y fortaleciendo las competencias de nuestros productores en toda la región, para que cada metro cuadrado nuevo se traduzca en mayor producción y mejor calidad. Quiero destacar especialmente el esfuerzo de los agricultores de Porvenir, que han sabido aprovechar al máximo este acompañamiento técnico". 

Tierra del Fuego, la isla del viento y los horizontes infinitos, comienza así a diversificar una identidad forjada durante más de un siglo por la ganadería. Bajo el resguardo de modernos invernaderos, flores, frutillas y hortalizas empiezan a abrirse paso como parte de un nuevo paisaje productivo. El ramo que un día recorrió más de 140 kilómetros hasta San Sebastián y las primeras frutillas que pronto saldrán de un invernadero fueguino cuentan, en el fondo, la misma historia: la de una agricultura que dejó de ser una excepción para empezar a convertirse en parte del futuro de Tierra del Fuego.