PEQUEÑA AGRICULTORA DE HIJUELAS PRODUCE ATRACTIVA Y VARIADA HUERTA FAMILIAR

Acérrima defensora de la agricultura orgánica y sustentable, Ana María Arancibia tiene claro lo que quiere para su familia: salud. Es por eso que en su casa no hay un rincón que no esté sembrado. Ella produce todas las verduras que en la casa se consumen, practica el trueque con los vecinos y es en la actualidad la nueva representante los pequeños agricultores en el CADA de INDAP.

Autor: Indap

Valparaíso

En el valle de Ocoa, en pleno corazón del río Aconcagua, vive Ana María y su casa, enclavada a los pies de la cordillera, es un maravilloso universo de cultivos regados por un canal que atraviesa su patio y que nutre todo su mundo de vegetales que con tanta pasión cuida y produce para alimentar a su numerosa familia. Nacida y criada en este pueblito agrícola hasta la médula, Ana María proviene de una familia dedicada a la tierra, por lo que su amor por cultivarla arranca desde pequeña cuando jugaba con sus diez hermanos y veía cómo su padre armaba las trenzas de ajo. Con cinco hijos a su cuidado, Ana María comienza en el año 2000 con un emprendimiento de paltas, alcachofas y lechugas, ingresando diez años más tarde al Programa de Desarrollo Local de INDAP Hijuelas, integración que le ha permitido obtener un Fondo de Apoyo Inicial y créditos para instalar su añorado sistema de riego presurizado.

“En la actualidad tengo 2500 metros cuadrados con este sistema que es una maravilla. Yo misma le pagué a una persona para que me hiciera la instalación y de a poco lo he ido completando. Estoy fascinada porque ahora puedo regar a la hora que quiera y ya no voy a sufrir más con el tema del agua”. Pero Ana María no sólo siembra en ese espacio, ella aprovecha toda la casa para cultivar distintas flores, hierbas, frutas y verduras. “Este es mi proyecto de vida: plantar mis propios alimentos y no tener que comprar. Con esto también genero más unión con los vecinos porque nos hacemos trueques sin tener que ir a la Calera a comprar”.

“Yo también me preocupo de utilizar el mínimo de pesticidas y fertilizantes por lo que voy rotando su utilización. Aprendí a hacer pesticidas orgánicos (de cebolla, ajos u ortigas) y voy alternando su utilización. Esto es muy importante porque estas verduras las consumen mis hijos, nueras, nietos y sobrinos. Con esto velo por su salud y por la de las generaciones futuras”. Amante de la naturaleza y de su querido Ocoa, Ana María expresa que para ella lo más lindo es vivir en el campo. “Ver cómo van creciendo los productos y luego cosecharlos es maravilloso. Aquí se respira aire fresco, tenemos agua y buena tierra; todo lo que necesitamos está al alcance de la mano”.

Sobre su integración al Consejo Asesor de Área, CADA, la agricultora sostuvo que “estoy feliz de participar porque quiero aprender más sobre mis pares y poner a disposición mis conocimientos sobre la agricultura. Yo vivo en armonía con el medioambiente y soy una recicladora”.

Alejandro Peirano, director de INDAP Región de Valparaíso, destacó los hitos alcanzados durante esta administración y que se pueden observar en el trabajo de la agricultora como la potencia con la que las mujeres se han integrado a la pequeña agricultura, en forma activa y protagónica, y el giro hacia una producción sustentable y limpia. “Tenemos una avalancha de agricultores que quieren producir amigablemente con el medio ambiente y, por ende, con el ser humano. Estoy seguro de que estos logros son el resultado de nuestras asesorías donde hemos enseñado una nueva forma de trabajar integrando manejos agrícolas impensados en otros tiempos”, sostuvo el director.