Programa de recuperación de suelos degradados apoya este año a usuarios de Ñuble con 1.756 millones de pesos
Bajando desde la cordillera de Ñuble es posible ver bosques centenarios de coihues, robles, canelos, avellanos, lengas e incluso cipreses. Al descender hacia el valle, la vegetación va raleando, pero aún es majestuosa: praderas, naturales y artificiales, sembradíos y diferentes cultivos dan soporte al suelo en una simbiosis que permite la producción de hortalizas, cereales forrajeras, todo un cuerno de la abundancia para la población del territorio.