Licores artesanales La Cuesta innova con sistema braille en sus botellas para promover la inclusión
Autor: Patricia Espina
Zona Central Mercado Valparaíso
Hace casi 15 años, Samuel Ponce y Paulina Cataldo dejaron su antigua vida en Quilpué para regresar a la tierra natal de Samuel, en Quebrada Alvarado, comuna de Olmué, y apostar por un sueño común: hacer licores artesanales con identidad local, profundamente conectados con el territorio y, como hoy los distingue, con un fuerte compromiso con la inclusión.
Actualmente, su emprendimiento Licores La Cuesta no solo destaca por sus sabores, sino también por una innovación poco habitual en este tipo de productos: incorporaron el sistema braille (sistema de lectura y escritura táctil) directamente en el vidrio de sus botellas, transformando su producto en una propuesta concreta de inclusión.
“Tenemos una botella innovadora en la que no solo está nuestro logo y nuestra identidad local, sino también el nombre en braille incorporado en el vidrio con un relieve táctil que dice básicamente ‘licor de hierba y frutos silvestres. Chile’. Es una botella inclusiva, no solo en su lectura, sino también en su sistema abre fácil, diseñado para mejorar el agarre y facilitar el giro de la tapa en las botellas”, explica Paulina.
La apuesta por la inclusión no termina ahí. Su bodega cuenta con acceso mediante rampa para facilitar la visita de personas con movilidad reducida, reforzando así una experiencia accesible tanto en el producto como en el espacio físico.
Un proyecto familiar
El emprendimiento fue una iniciativa familiar que comenzó literalmente en la cocina de su casa con una olla de 30 litros. “Partió como una necesidad familiar y de desarrollo. Con el conocimiento heredado y mucha convicción, comenzamos esta actividad, que como todo negocio tuvo muchas dificultades al inicio”, recuerda Samuel.
Los primeros licores que elaboraron fueron con hierbas de recolección silvestre y de su huerta –boldo, salvia, menta y peumo boldo–, además de mistela y licor de manjar. La buena recepción los motivó a ampliar la oferta hacia sabores frutales. “Después vinieron nuestros favoritos: frutilla, maqui, níspero y otros que han tenido excelente aceptación. Próximamente estrenaremos licor de frambuesa”, adelanta.
La materia prima es producida por ellos y también mediante asociatividad con otros usuarios de INDAP de distintas zonas del país, lo que les permite asegurar productos limpios y libres de agroquímicos.
Desde sus inicios, Licores La Cuesta ha contado con el respaldo del programa Prodesal, que se ejecuta en convenio entre INDAP y la Municipalidad de Olmué, accediendo a asesorías técnicas, proyectos de inversión y créditos que les permitieron avanzar desde una producción artesanal doméstica a una bodega equipada y sala de procesos.
“INDAP ha sido un pilar fundamental. Partimos con pequeños subsidios para implementar el equipamiento, luego invertimos en ollas de acero inoxidable y hoy contamos con infraestructura adecuada. Además, el Mercado Campesino Itinerante nos ha permitido darnos a conocer y crecer”, señala Samuel.
Para este productor, el éxito de su emprendimiento ha sido un proceso más que una meta: “El éxito está en las cosas sencillas. Es un proceso ascendente que requiere persistencia y constancia. Las ideas necesitan tiempo, prueba y error. Cada paso que uno da es parte del éxito”, reflexiona.
Ahora, el desafío de esta pareja de olmueínos es ampliar su presencia en restaurantes, puntos de distribución y nuevos mercados, con la mirada puesta no solo en el crecimiento regional, sino también nacional.
El director de INDAP Valparaíso, Sergio Valladares, destacó la evolución del emprendimiento: “Es un orgullo contar con productores como ellos en el Mercado Campesino Itinerante. Han demostrado una evolución notable, incorporando identidad, calidad e inclusión en su producto con el sistema braille. Como institución reafirmamos nuestro compromiso de seguir apoyando a nuestros usuarios y usuarias para que alcancen estos estándares de desarrollo”.