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Con un mate cebado y labores de campo doña Maruja espera a los turistas en su hospedaje chilote
Ubicado a 22 kilómetros de Ancud, en el sector Pumillahue, Agroturismo y Hospedaje Monserrat espera con calor de hogar, labores de campo y entrañables conversaciones en torno a una cocina a leña, disfrutando de un buen mate, a todos quienes se aventuran a conocer el mágico Archipiélago de Chiloé
Este negocio familiar nació hace seis años y es fruto del trabajo de Maruja Altamirano Huenchor (65), usuaria del Programa de Turismo Rural de INDAP, que lo bautizó con el nombre de Monserrat en honor a su nieta mayor.
Nacida y criada en el lugar, esta emprendedora chilota se caracteriza por su tesón, lo que se refleja en el esmero con que atiende a los turistas, para quienes tiene seis piezas con capacidad para 11 personas, camas con abrigadoras frazadas confeccionadas con la lana de sus ovejas y desayuno incluido.
Durante su estadía, los visitantes pueden participar en la cosecha de papas nativas, habas, arvejas, ajos, lechugas, betarragas, pepinos y tomates, hortalizas que pueden consumir luego en el almuerzo o la cena. Todos sus cultivos son orgánicos: no reciben agroquímicos, solo el guano de los animales del predio como abono.
Los turistas también pueden tomar parte en las tareas de ordeña que cada mañana, a partir de las seis, realiza sagradamente la agricultora. Hoy tiene un plantel pequeño de nueve vacas, de las que obtiene leche para producir cerca de 10 kilos de queso artesanal por jornada. Los vende entre sus conocidos y los pasajeros de su hospedaje.
La mujer es madre de dos hijas y tiene tres nietos. Son ellas, sus “niñas”, las que todos los fines de semana llegan desde Ancud y Puerto Montt, donde viven y trabajan, a ayudarle con los distintos quehaceres. “Como en todo campo, acá no falta qué hacer: hay que sembrar, cuidar los cultivos, cosechar lo que producimos en el huerto y alimentar las vacas, ovejas, cabras y cerdos”, detalla sobre sus tareas habituales.
Cuenta que la difusión de su hospedaje ha sido principalmente a través del boca a boca: “Son los mismos turistas que vienen y se encantan con el lugar y la hospitalidad que les brindamos los que nos recomiendan a sus familiares y amigos”.
Agroturismo y Hospedaje Monserrat se ubica en las cercanías de varios atractivos naturales, como la bahía Pumillahue, la Piedra del Run, las playas Mar Brava, Duhatao y Rosaura, y los islotes Puñihuil, lugar donde existe abundante flora y fauna.
Maruja Altamirano es una de las socias fundadoras de la recientemente formada Cooperativa de Turismo Rural de Chiloé, en la que emprendedores del archipiélago se asociaron para trabajar en red y potenciar su oferta de servicios. “Vengan a conocer el lugar y a disfrutar de nuestro hospedaje, de la calidez hogareña y de nuestro campo”, invita la cariñosa campesina chilota.
Teléfonos: +56 9 9909 7187 y +56 9 8133 3624
Correo: monserosita@gmail.com
Facebook: Agroturismo Monserrat Chiloé
Instagram: @agroturismohospedajemonserrat
Curanto con vista a la bahía de Pumillahue ofrece Maritza Paillaleve en Agroturismo Ballena Azul
Cuando Maritza Paillaleve (52) piensa en todo lo que ha logrado gracias a su esfuerzo, a su espíritu emprendedor y al apoyo que encontró en INDAP, que la ayudó a cumplir sus sueños, no puede dejar de emocionarse y sentirse orgullosa: Partió vendiendo queso en su casa, a orillas de la ruta W-246, en el sector Pumillahue de la comuna de Ancud y hoy tiene el emprendimiento Agroturismo Ballena Azul, que ofrece gastronomía típica, alojamiento y camping y que cada año es visitado por cientos de turistas que llegan a conocer la magia del Archipiélago de Chiloé.
Ancuditana de nacimiento, Maritza se estableció hace 35 años a Pumillahue junto a su marido, Enrique Altamirano, para dedicarse a cultivar hortalizas y producir leche en un terreno familiar de 17 hectáreas. “Siempre trabajamos para intermediarios -comenta-, hasta que se me ocurrió poner un letrero en la puerta de mi casa ofreciendo el queso que hacíamos. Ahí comenzó a cambiar todo”.
“Los turistas paraban a comprar los quesos, pero después comenzaron a pedirme pan amasado y también leche. Otros pedían permiso para quedarse y yo les decía que acamparan donde quisieran, nunca les cobraba nada. En 2010 se me iluminó la ampolleta y empezamos a construir una rukita pequeña para dar café, leche, queso y huevos. Eso era lo mío”, recuerda.
Luego pensaron en poner buenos baños y duchas, “lo básico”, y así fue naciendo el negocio, “de a poco, sin perder el hilo del turismo rural, ya que es algo que va de la mano con nuestro trabajo como agricultores”.
Actualmente Maritza tiene tres habitaciones habilitadas en su hogar para dar hospedaje, una zona de camping, una caballa para cuatro personas, un fogón y un restaurante para 70 comensales, su joyita, que fue ampliando y mejorando desde 2011, donde ofrece empanadas de queso con loco, merluza, pejerreyes, carnes de cerdo y vacuno, mariscos y curantos a pedido.
Según la emprendedora, en los nueve años que se ha dedicado al turismo rural han crecido más que en los 25 en que trabajó exclusivamente como agricultora, ya que “ahora podemos vender el fruto de nuestro esfuerzo, los quesos, la leche, papas y hortalizas, a mejor precio. Con mi esposo nos levantamos a las 5 de la mañana para ordeñar las vacas. Después yo voy a abrir el local y él hace el queso y luego se va a las pingüineras de Puñihuil, donde es capitán de una embarcación”.
El nombre de su negocio, Ballena Azul, no es antojadizo: “La idea nació porque en 2005 varó en la playa un ballenato de 18 metros de largo que actualmente está en el Museo de Ancud, y además se pueden avistar estos cetáceos desde mi predio, en el océano y la bahía. Cuando tuve que ponerle nombre al emprendimiento me dije que no podía ser el mío, que Ballena Azul era mucho mejor”.
En lo personal, estos años dedicada al turismo rural han sido muy provechosos para Maritza: “Ha sido impactante. Yo amo lo que hago, las labores de campo y recibir y atender grupos de visitantes. Me encanta. Siempre trato de perfeccionarme para los nuevos desafíos que plantean los clientes. Por ejemplo, hay que ir manejando otros idiomas, porque recibimos muchos turistas extranjeros. También están los temas contables y ahora, con la modernidad, internet. Para mí, superarme es un desafío constante, en lo personal y en lo económico”.
Teléfono: +56 9 9558 9878
Correo: maritzapaillaleve@gmail.com
Facebook: Agroturismo Ballena Azul
Instagram: @agroturismoballenaazul