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Agricultor de Calle Larga recibe autorización del SAG para producir y comercializar biofertilizantes

Autoridades nacionales y regionales visitaron la biofábrica del agricultor para conocer en terreno su experiencia productiva y el proceso de elaboración de biofertilizantes.

A pocos días de iniciado el año, INDAP destacó el logro de Víctor Orellana Reinoso, pequeño agricultor de la comuna de Calle Larga, Región de Valparaíso, quien obtuvo la autorización del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para la venta formal de biofertilizantes elaborados en su propia biofábrica. Este avance constituye un hito relevante para la Agricultura Familiar Campesina e Indígena (AFCI) y para el avance hacia una agricultura más limpia y sustentable. 

“Para mí es súper importante, porque se abre un mercado más grande y puedo entregar a otros agricultores productos más amigables con el medio ambiente. INDAP ha sido fundamental en todo este proceso; sin su apoyo no habría sido posible levantar la biofábrica ni cumplir con todas las exigencias”, señaló Víctor Orellana, destacando el respaldo institucional recibido tanto por parte de INDAP como del equipo PRODESAL de Calle Larga. 

Para relevar este avance, se realizó una actividad en el predio del agricultor, ubicado en el sector San Vicente, la que fue encabezada por el Director Nacional de INDAP, Santiago Rojas, y el Director Regional de INDAP Valparaíso, Sergio Valladares. La jornada contó además con la participación del delegado provincial de Los Andes, Cristian Aravena; la alcaldesa de Calle Larga, Dina González; funcionarios y agricultores de la región. Durante la visita, las autoridades conocieron la biofábrica y el proceso productivo de los cinco biofertilizantes autorizados para su comercialización formal. 

“Seguimos avanzando con la estrategia de agroecología y sustentabilidad de INDAP. Este es un tremendo ejemplo inspirador, porque demuestra que desde la agricultura familiar se puede avanzar desde la producción agroecológica hacia una biofábrica formal, cumpliendo la normativa y abriendo oportunidades reales de comercialización”, señaló el Director Nacional de INDAP, Santiago Rojas. 

Desde el ámbito regional, el Director Regional de INDAP Valparaíso, Sergio Valladares, subrayó el impacto productivo y territorial del hito: “Lo que estamos viendo acá en Calle Larga va en la línea de producir más y mejor, con sustentabilidad. Esta experiencia significa mayor independencia de los fertilizantes sintéticos, precios justos para los pequeños productores y mejores resultados productivos, lo que la convierte en un hito regional muy relevante”. 

La experiencia ha despertado el interés de otros agricultores del territorio, quienes ven en la producción y uso de biofertilizantes una alternativa concreta para reducir costos y mejorar la salud de los suelos. 

Héctor Argandoña, agricultor del PRODESAL de La Cruz y asistente a la actividad, destacó los beneficios económicos del uso de biopreparados: “Con estos biopreparados yo ahorro cerca de un 60%. Hoy los insumos están muy caros y para el pequeño agricultor no es rentable seguir dependiendo de productos químicos”. 

Por su parte, Silvia Herrera, agricultora del sector El Romeral, en la comuna de Hijuelas, valoró los efectos positivos en la calidad de sus cultivos: “Los productos naturales le dan diversidad a la tierra, los cultivos se ven más firmes y resistentes. En mi experiencia, los resultados han sido muy buenos, especialmente en hortalizas como el tomate”. 

Este hito en la Región de Valparaíso es una muestra concreta de que la Agricultura Familiar Campesina e Indígena puede innovar, formalizarse y generar soluciones productivas propias, cumpliendo estándares técnicos y regulatorios. Asimismo, abre una ruta replicable para otros agricultores del país y se alinea con la Estrategia INDAP 2023–2030, orientada a promover una agricultura más sostenible, resiliente e inclusiva, fortaleciendo el desarrollo rural y la seguridad alimentaria desde los territorios.

INDAP y productores de insumos agrícola sellan alianza para fortalecer la seguridad y sostenibilidad en la pequeña agricultura

El Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y la Asociación Nacional de Fabricantes e Importadores de Productos Fitosanitarios Agrícolas (Afipa) formalizaron un convenio de colaboración estratégica con el objetivo de dotar a la Agricultura Familiar Campesina e Indígena de herramientas técnicas y conocimientos teóricos que les permitan transitar hacia una gestión agrícola más sostenible.

 

El acuerdo, vigente desde septiembre de 2025, no solo apunta a los productores, sino que integra a la red de soporte institucional del servicio, como es el caso de los equipos técnicos de programas clave como Prodesal, SAT y PDTI. Todos ellos recibirán perfeccionamiento en: 

  • Buenas Prácticas Agrícolas (BPA): Implementación de estándares de seguridad y eficiencia.
  • Manejo Integrado de Plagas: Uso responsable de tecnologías para proteger cultivos frente a enfermedades y malezas.
  • Seguridad Laboral: Uso correcto de equipos de protección personal y manejo de productos fitosanitarios.

 

"Los desafíos agrícolas actuales requieren de una colaboración pública-privada activa. Al unir la capacidad territorial de INDAP con la experiencia técnica de Afipa, logramos llegar directamente al corazón del campo con conocimientos de vanguardia. Estamos fortaleciendo la extensión técnica para que ningún pequeño productor se quede atrás en la adopción de prácticas seguras y modernas", indicó el director nacional de INDAP, Santiago Rojas.  

 

Para garantizar que el conocimiento llegue efectivamente al campo, la alianza contempla un despliegue multimodal que incluye seminarios y clases magistrales, pero con un fuerte énfasis en la práctica: días de campo, talleres en terreno y proyectos piloto en predios demostrativos. Asimismo, se generará documentación técnica especializada, como programas sanitarios y reportes de resultados.

 

Al mejorar la gestión de fitosanitarios, INDAP y Afipa no solo buscan elevar la competitividad de los pequeños productores, sino también resguardar su salud y garantizar la inocuidad de los alimentos que llegan a la mesa de los chilenos.

Sueños que florecen: 36 jóvenes rurales de O’Higgins impulsan sus primeros negocios agropecuarios

Treinta y seis jóvenes de diversas comunas de la región de O’Higgins dieron un importante paso para cumplir sus sueños y comenzar sus emprendimientos agropecuarios, gracias al programa Mi Primer Negocio Rural. En un encuentro realizado en Palmilla, compartieron avances y experiencias junto al director regional de la institución, Braulio Moreno, otros funcionarios y la presidenta del Consejo Asesor Regional (CAR), Mónica Rodríguez. También participó Freddy León, representante de la consultora InnovaAcción, responsable de la implementación del programa.

Durante la jornada se presentó un informe sobre la puesta en marcha de la iniciativa y los resultados de las capacitaciones realizadas a los 36 seleccionados de la región. Además, se exhibió un video con testimonios de los jóvenes emprendedores, quienes explicaron sus proyectos y expectativas.

El programa Mi Primer Negocio Rural busca apoyar a jóvenes del mundo rural para que inicien su primer emprendimiento agropecuario. Ofrece financiamiento de hasta $3,5 millones para inversión inicial y $700 mil para capital de operación, junto con asesoría técnica durante tres años en áreas como producción, comercialización, formalización, marketing y contabilidad.

Historias que inspiran

Orlando Gómez, de Pichilemu, cumplió el sueño heredado de su abuelo: dedicarse a la apicultura. Gracias al programa, pasó de tener 7 colmenas a 40, invirtiendo en frascos, etiquetas y nuevas colmenas. “Fue un sueño hecho realidad. Estoy feliz y agradecido de INDAP”, comentó.

Gerónimo Manríquez, de San Vicente de Tagua Tagua, decidió potenciar su pasión por los caballos y el turismo rural. Con el apoyo recibido, mejoró la alimentación y cuidado de sus animales para ofrecer cabalgatas guiadas en la zona. “Quiero que más gente conozca el campo y disfrute esta experiencia”, señaló.

Paulina Méndez, emprendedora avícola, transformó su vida tras dejar Santiago para instalarse en el campo, en la comuna de Paredones. Pasó de tener 53 gallinas a más de 300, gracias a la inversión en infraestructura y aves. Hoy vende huevos y busca formalizar su negocio. “Es una gran oportunidad para quienes queremos emprender”, afirmó.

Desde el sector Las Peñas, en la comuna de San Fernando, Daniela Astorga decidió dar vida a un proyecto que soñaba hace más de una década: producir hongos comestibles. “La idea surgió hace 10 años, cuando hice un curso en Santiago sobre hongos y otro de bioconstrucción, porque quería levantar mi emprendimiento con materiales naturales. Por distintos motivos lo fui postergando, pero siempre estuvo en mi mente”, expresó.

Hoy, gracias a Mi Primer Negocio Rural, Daniela está concretando ese sueño. Su proyecto contempla la producción de hongos ostra, reconocidos por su fácil cultivo y alto valor nutricional. Para ello, instalará un sistema de producción en un container adaptado, con repisas y condiciones controladas. “Antes había hecho pruebas a pequeña escala, pero ahora estoy en la fase de construcción de la infraestructura. Ya tengo alianzas con productores que me proveerán la semilla inoculada, lo que acorta el proceso”, explicó.

Para Daniela, el apoyo de INDAP marca una diferencia fundamental: “No es solo un fondo concursable que entrega recursos y ahí termina. Este programa nos acompaña con asesoría durante tres años, lo que significa respaldo y la posibilidad de crecer. Es una oportunidad enorme, no solo para mí, sino también para mi familia y para el desarrollo de nuestro territorio”, agregó.

Karla Villanueva, artesana de Malloa, aprendió el oficio de trabajar la totora y el mimbre gracias al Programa Mujeres Rurales INDAP-Prodemu. Por eso, cuando supo del inicio de Mi Primer Negocio Rural no lo dudó y se inscribió de inmediato. “Es una muy buena oportunidad para crecer y fortalecer este proyecto de artesanía en mimbre y totora”, manifestó.

El director regional de INDAP, Braulio Moreno, indicó que a través de este programa se busca que los jóvenes sean protagonistas del desarrollo rural y que el campo se transforme en un mundo de oportunidades y desarrollo para ellos y sus familias. Añadió que es una iniciativa que busca apoyar a jóvenes rurales para que inicien su primer negocio agropecuario; otorgándoles fondos, capacitación y asesoría para fortalecer sus proyectos.

Carlos Contreras y Carolina Pacheco demuestran que la previsión en el campo austral se mide en agua

Pareja de agricultores natalinos ha hecho de la seguridad hídrica una prioridad y con estanques de reserva y riego eficiente su predio asegura hasta 20 días de autonomía para 3.500 metros cuadrados bajo plástico, de modo que ante cortes de agua o sequía la producción no se detiene.

En Magallanes, el verano y el viento no piden permiso. Y cuando el calor se alarga, el agua se vuelve la primera preocupación del campo. Carlos Contreras Barría lo aprendió a tiempo y lo resume sin vueltas. “Si no hay agua, no hay agricultura”. Por eso, junto a su esposa, Carolina Pacheco, y sus hijos transformó la previsión en una decisión concreta: asegurar la reserva hídrica para que la producción no se detenga. 

Usuario de INDAP desde 2010, Carlos se dedica a cultivos como frutilla, lechuga, cilantro, perejil y rabanito, con una superficie productiva de 15 invernaderos que totalizan 3.500 metros cuadrados. Su trabajo es parte de los programas SAT (Servicio de Asesoría Técnica) y Alianzas Productivas, y sus productos llegan a la comunidad a través de su puesto en la Asociación Gremial de Huerteros de Natales, además de fruterías y supermercados como Unimarc y Superfrut. 

Durante una visita a su predio, el director regional de INDAP, Gabriel Zegers, destacó que estas inversiones son clave para asegurar hortalizas frescas para la comuna y el territorio. “Carlos y Carolina han implementado un huerto intensivo y diverso: sus hortalizas llegan a la mesa de muchas familias, hoteles y restaurantes y son producidas en distintos tipos de invernaderos y al aire libre. Pudimos conocer además un nuevo modelo de invernadero implementado, que se suma a las infraestructuras existentes y probadas para los vientos de Magallanes”, señaló. Y agregó que en dos años este agricultor “prácticamente ha aumentado casi mil metros cuadrados de superficie productiva”, con impacto directo en la provisión de alimentos para Natales. 

Pero el punto fuerte del recorrido aparece cuando el tema es el agua. En el predio, la seguridad hídrica no es un concepto. Es algo que se ve. Carlos cuenta con cuatro estanques de reserva que suman 170 metros cúbicos (dos apoyados con incentivos de INDAP en años anteriores y dos adquiridos con recursos propios). Además, como él explica, tiene “almacenados casi 200.000 litros de agua”, una reserva pensada para emergencias y para sostener la producción bajo plástico cuando la red falla. 

“Ya harto tiempo que hemos estado teniendo problemas con el agua que se corta. El verano viene muy caluroso, hay escasez de agua. Me tocó hace un año andar comprando agua con mi camioneta en enero. Por eso decidí hacer este sistema, para tener mi reserva para el tiempo de sequía”, relata. Y lo recomienda sin dudar. “Ojalá que toda la gente hiciera lo mismo para no tener problema con el agua para su cultivo”. 

Esa previsión se traduce en un dato clave. La capacidad instalada de acumulación le entrega al predio una autonomía de hasta 20 días de riego para sus 3.500 metros cuadrados bajo plástico, aplicando principios de máxima eficiencia, en caso de cortes de la red comunal de riego o de sequía. En pocas palabras, cuando el agua escasea, aquí hay un plan funcionando. 

Zegers lo conectó con una mirada más amplia. Valoró a quienes hacen agricultura “con seguridad, con planificación”, y recalcó el esfuerzo institucional por fortalecer la inversión y la soberanía alimentaria con foco en riego tecnificado y alta eficiencia en el uso del agua: “Algo fundamental en la agricultura de Magallanes y de todo Chile”. 

Para Clarina Helmer, jefa del Área Puerto Natales de INDAP, Carlos y Carolina son agricultores que reflejan lo que el servicio impulsa en el territorio. “Se trata de producción familiar que planifica, invierte con responsabilidad y usa bien los instrumentos disponibles. Su foco en seguridad hídrica y riego eficiente les permite sostener la producción incluso ante cortes o sequía, asegurando hortalizas frescas para la comunidad”, precisó. 

El crecimiento del predio también refleja un uso ordenado de instrumentos. En 2024, Carlos se adjudicó un Proyecto de Riego (PRI) para instalar su primer sistema de hidroponía para lechuga (incentivo $9.687.187 más aporte propio) y tomó un crédito de corto plazo por $1.000.000 para capital de trabajo. En 2025, sumó un incentivo PDI para un invernadero tipo túnel de 210 m² (estructura de acero y polietileno, incentivo $4.156.178 más aporte propio), un segundo PRI para otro sistema hidropónico (incentivo $9.270.535 más aporte propio) y un crédito de largo plazo para comprar un segundo invernadero tipo túnel por $10.188.328. 

En el fondo, la historia de Carlos y Carolina es simple y potente: producir hortalizas en Magallanes exige trabajo, inversión y técnica, pero también anticiparse. Ellos lo hicieron mirando el territorio de frente y tomando decisiones a tiempo. Guardar agua para que el campo no se apague cuando aprieta la sequía. 

INDAP y Hospital Puerto Montt se unieron para establecer un Mercado Campesino de jóvenes rurales

Iniciativa busca mejorar la salud de los funcionarios y usuarios del recinto a través de una alimentación saludable y agroecológica. La feria funciona una vez al mes en el frontis del centro asistencial.

Pacientes y usuarios del Hospital Regional de Puerto Montt podrán acceder a alimentos más saludables y cultivados agroecológicamente en el mismo recinto, gracias a un convenio con INDAP que permitirá la instalación de un Mercado Campesino de jóvenes rurales.

Una vez al mes, en el frontis del centro asistencial, se instalará esta feria campesina, integrada exclusivamente por mujeres y hombres campesinos usuarios de INDAP de las provincias de Osorno y Llanquihue, quienes ofrecerán los mejores productos de la agricultura familiar.

Marcelo Guerrero, jefe de Operaciones de INDAP Los Lagos, explicó que “este convenio nos permite abrir nuevos espacios de comercialización para las y los jóvenes y poder cooperar con el proyecto de Hospitales Verdes a nivel nacional, para poder acercar productos agroecológicos tanto a los usuarios del hospital como a sus funcionarios”.

En la misma línea, Cristian Sáez, subdirector administrativo (S) del recinto y presidente de Hospitales Verdes, detalló que “la relación de colaboración entre ambas instituciones públicas es importante, porque nos permite una apertura no solo en lo asistencial, sino que también en otras actividades, en este caso que usuarios y funcionarios puedan acceder a los productos agrícolas que son naturales y recomendados por los servicios de salud para una vida saludable”.

Vanessa Aguilar, presidenta de Agro Jóvenes Los Muermos y participante del Mercado Campesino, dijo que “esto partió gracias a la unión de los jóvenes rurales e INDAP, y así podemos asistir a estas ferias que se realizan mes a mes para funcionarios y usuarios. La experiencia ha sido muy fructífera, ya que se hace justo en la época en que la producción del campo es elevada para que nos vaya mejor. La producción que hacemos es ecológica, sin nada de químicos, o sea totalmente saludable para aquellos que la consuman”.

“La agricultura familiar campesina juega un rol primordial en la alimentación saludable del país”

  • Lourdes Soto, funcionaria de INDAP y experta en inocuidad alimentaria

En la carrera de los alimentos más recomendados para la salud, aquellos producidos por la agricultura familiar campesina corren con ventaja por sus condiciones naturales de producción. Asegurar la calidad y la inocuidad es clave para que estos productos sigan como protagonistas del menú de las personas que apuestan a cuidar y mejorar su calidad de vida.

Consumidores conscientes del valor de la alimentación para su cuerpo, y el interés público por la salud de la población -con enfermedades directamente relacionadas a su dieta-, sostienen el valor de estos productos y justifican el esfuerzo de los agricultores y las instituciones dedicadas a su fomento en pos de cumplir las normas sanitarias que fijó Chile para su desarrollo.

La agricultura familiar campesina juega un rol primordial en la alimentación saludable del país”, dice la Ingeniera en Alimentos de la Universidad Federico Santa María y funcionaria de INDAP Valparaíso, Lourdes Soto Rebolledo, voz autorizada en estos temas desde su experiencia en terreno a cargo de la estrategia de salas de procesos en esa región que hoy suma 4 asociativas y casi 50 individuales.  

RESOLUCIONES SANITARIAS E INOCUIDAD  

¿Por qué los agricultores debieran asumir estos conceptos en sus proyectos productivos?

“Garantizar la inocuidad en los alimentos es de suma importancia ya que de ahí tenemos la certeza que estamos consumiendo alimentos seguros y por ende no nos harán mal y una forma de contar con una certificación es la resolución sanitaria que avala el lugar donde estamos elaborando estos alimentos inocuos. Para contar con resolución te exigen una serie de requisitos tanto en infraestructura como en documentación. Todo con el fin que la población se alimente de una forma segura”.

Mirando las políticas sanitarias de los últimos años que promueven la alimentación variada, las ferias o la Red de Mercados Campesinos de INDAP parecen ser un oasis para la salud.

 “Partamos de la base de que alimentarnos de una manera balanceada es fundamental. Las personas requieren consumir de todos los grupos de alimentos, en pequeñas cantidades los que tienen alto contenido de grasas, azucares o calorías, y volver al consumo de productos naturales.  El agricultor y específicamente la agricultura familiar campesina juegan un rol primordial en ese desafío de ofertar una serie de productos, ya sea en frutas y verduras variadas en colores y en contenido de nutrientes, que contribuyen de manera efectiva a la salud del cuerpo. El aumento de las comidas rápidas y alimentos procesados ricos en grasas, azucares y calorías, ha hecho que aumente la obesidad desde una temprana edad, lo que podemos prevenir fomentando una alimentación saludable y variada”.

¿Cuáles son los efectos para las personas por el consumo permanente de alimentos producidos con agroquímicos? 

 “Lamentablemente está comprobado que existe una relación directa de la alimentación producida con agroquímicos con el cáncer y enfermedades crónicas. El consumo de residuos químicos en alimentos puede alterar el ADN y favorecer la formación de células tumorales y varias formas de cáncer. La exposición prolongada, incluso desde la infancia, aumenta también el riesgo de padecer diabetes, obesidad, párkinson, alzhéimer y enfermedades cardiovasculares en la edad adulta. Además, se han identificado vínculos directos con el aumento de casos de asma y fatiga crónica.

¿Y cuál es la incidencia del uso de los agroquímicos en el medioambiente?

“Hace años que venimos escuchando los términos de agroecología o agricultura sustentable debido al impacto que han tenido en el ecosistema los productos agroquímicos.  El exceso de químicos ha degrado el suelo, ha contaminado aguas subterráneas y ha matado insectos como las abejas, lo que a largo plazo pone en riesgo la capacidad de producir alimentos saludables”. 

¿Cómo estamos en Chile en el control de los agroquímicos? 

“Organismos como la Unión Europea y la OMS han endurecido los controles y prohibido sustancias peligrosas para proteger a los consumidores de residuos en los vegetales. De ahí que nuestro país en materias de regulación en aditivos alimentarios como en agroquímicos es considerado uno de los países más exigentes de Latinoamérica”. 

Protegemos a la población del cáncer y otras enfermedades al ofrecer productos cultivados sin químicos e inocuos en sus procesos. ¿Y qué más nos regalan esos alimentos sanos del campo? 

“Los alimentos producidos por la agricultura familiar campesina, por lo general son producidos con menos químicos, lo que favorece una microflora intestinal diversa. Dado que el intestino produce la mayoría de la serotonina (la "hormona de la felicidad"), un equilibrio bacteriano óptimo reduce síntomas de ansiedad y depresión. Al evitar pesticidas y aditivos sintéticos, se protege al cerebro de sustancias que se han vinculado con un mayor riesgo de trastornos del ánimo y enfermedades neurodegenerativas. Además, que los productos de temporada y locales suelen ser más frescos y ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes (como el omega-3). Estos nutrientes son fundamentales para la regulación del estado de ánimo y la protección de las células cerebrales”. 

 

INDAP y Achipia presentan manual para la reutilización de aguas grises

Tras varios años de trabajo conjunto, INDAP y Achipia presentaron recientemente el primer Manual de Reutilización de Aguas Grises para Uso Silvoagropecuario, el que ponen a disposición de funcionarios, extensionistas y técnicos de ambos servicios que asesoran a las familias de la agricultura familiar a lo largo de todo el país. El documento está disponible en formato digital y, en poco más de 30 páginas, recoge las principales orientaciones técnicas que regulan la implementación, construcción y funcionamiento de los sistemas que buscan darle un nuevo uso a este recurso hídrico que mayoritariamente es desechado, como una fuente de agua para riego complementario en momentos de escasez.

 

El texto explica sus propósitos, el contexto medioambiental y climático en el que se construye, detalla las leyes y normativas que rigen la implementación de este tipo de iniciativas, los sistemas de tratamiento de aguas grises recomendados, las exigencias legales, tales como contar con la autorización de la respectiva seremi de Salud, además de definir los usos de este recurso, entre otras materias. En tanto, aborda exclusivamente lo concerniente a las aguas grises domiciliarias, es decir, “sistemas de reutilización de aguas grises domiciliarios de menor tamaño” que pueden llegar a generar un caudal menor a 1,5 metros cúbicos (m3) por día.

 

Plazo de adecuación
Desde noviembre de 2024, la legislación chilena permite la reutilización de aguas grises tratadas para propósitos específicos como el riego de cultivos agrícolas, forestales y ornamentales, el riego de especies arbóreas y frutales, cereales, cultivos industriales, viveros, flores, praderas y producción de semillas. La normativa no permite uso de aguas grises en el cultivo de productos frescos como frutas y verduras que crezcan a ras de suelo y suelan ser consumidos crudos.

 

Los agricultores que utilizan este sistema tienen plazo hasta noviembre de este año para adecuarlo a la nueva normativa.

 

En este sentido, el documento surge en apoyo de aquellos sistemas de reutilización de aguas grises (domiciliarios, colectivos o de interés público) construidos y operativos a partir del 6 de noviembre de 2024, los cuales dispondrán de un plazo de dos años para adecuarse a las disposiciones de la nueva normativa.

 

“El cambio climático impone un escenario complejo a la producción agrícola, en particular a las familias que conforman la Agricultura Familiar Campesina e Indígena. Este manual entrega orientaciones técnicas y de funcionamiento, además de información sobre la normativa legal para la implementación de sistemas de reutilización de aguas grises en la pequeña agricultura. Queremos que los pequeños agricultores y sus familias aprovechen un recurso como las aguas grises que habitualmente se desecha, y lo puedan transformar en una fuente complementaria de aguas para abastecer sus sistemas de riego”, enfatizó el director nacional del INDAP, Santiago Rojas.

 

El directivo además destacó que, si bien el manual está dirigido a extensionistas, asesores técnicos y funcionarios de ambos servicios, está disponible para los agricultores y sus familias.

 

El secretario ejecutivo de Achipia, Dionisio Faulbaum, subrayó que el Manual de Reutilización de Aguas Grises para Uso Silvoagropecuario constituye una herramienta clave para orientar el uso seguro y eficiente de estas aguas y sistemas de tratamiento para su reutilización, en particular en la pequeña agricultura. “Desde Achipia hemos puesto a disposición nuestra experiencia en evaluación de riesgos, con el fin de asegurar que la reutilización de aguas grises se realice bajo un enfoque preventivo, en cumplimiento de la normativa vigente y resguardando la salud de las personas”, señaló.

 

La presentación del manual con orientaciones técnicas se realizó el 14 de enero, en el marco del seminario online al que INDAP y Achipia convocaron para abordar los principales aspectos de la publicación y de la normativa que norma el uso de aguas grises en la agricultura. A la actividad fueron convocados los encargados regionales de riego de INDAP, asesores técnicos y extensionistas de INDAP y Achipia, vinculados a este ámbito.

Presidente regional de la Mesa de Jóvenes Rurales, Gonzalo Castillo, es Personaje del Año en Magallanes

Si algo encarna este líder y vocero, es una invitación a volver a la tierra. No como retroceso, sino como elección consciente. Como un negocio posible, una identidad viva y un proyecto de vida moderno sin dejar de ser campesino. Y, sobre todo, como una respuesta concreta a una pregunta: ¿quién va a producir el alimento del futuro?

Su impulso, y el trabajo sostenido que viene empujando desde el mundo rural, fue reconocido por La Prensa Austral en su tradicional selección anual de “Personajes Destacados”, donde Gonzalo fue incluido entre las figuras del año en Magallanes. En una región donde el diario impreso sigue siendo archivo y memoria cotidiana, La Prensa Austral circula cada domingo bajo el histórico nombre de El Magallanes, que se remonta a 1894 y que forma parte de la larga tradición periodística del país. 

A pocos metros del Hospital Clínico de Punta Arenas, donde la ciudad se estira con prisa y las nuevas construcciones van estrechando los bordes del campo, el predio de Gonzalo Castillo parece una aldea gala. Como en el cómic de Uderzo y Goscinny, hay un pequeño territorio que decide no rendirse mientras alrededor avanza el imperio romano. Solo que aquí no hay cascos ni catapultas. Hay viento, urbanización y presión por la tierra. Y la poción mágica no hierve en un caldero: crece en el suelo. Hortalizas frescas y sanas, cultivadas con mirada agroecológica, verde que no viaja miles de kilómetros ni depende de una cadena de frío interminable. Afuera, el cemento empuja. Adentro, la tierra insiste. 

“Muchos creen que el campo es puro sacrificio o pura nostalgia”, dice Gonzalo. “Pero también es futuro. Se puede vivir de esto, se puede hacer bien y se puede hacer rentable. Para mí la agricultura es negocio, sí, pero sobre todo es vínculo. Es quedarte en la tierra como lo hicieron los abuelos, solo que hoy con internet, con herramientas nuevas, con otra cabeza. Lo que quiero es que más jóvenes se vean acá, que entiendan que producir en Magallanes no es una locura, es una oportunidad”. 

Gonzalo no habla desde la teoría. Es cuarta generación de agricultores y recorre su predio como quien lee una historia familiar escrita en surcos, invernaderos y viento. El orgullo se le nota cuando presenta a su abuelo, Juan Marco Mancilla Harambour, que a sus 96 años sigue siendo testigo del oficio, y cuando nombra a su abuela Marina Edith Ojeda Ojeda, ya fallecida, ex dirigenta de INDAP, a quien reconoce como una de las raíces que sostuvo el impulso hortícola de la familia. En esa memoria hay trabajo y también carácter. Hay una forma de mirar la tierra como algo que se cuida, se aprende y se hereda. Por eso, su negocio se llama Huerto Herencia de Abuelos. 

Pero la historia de Gonzalo no se queda en el predio. Porque en esa “aldea” cercada por la ciudad, además de producir, organiza. Hoy es presidente regional de la Mesa de Jóvenes Rurales y vocero nacional de los jóvenes agricultores del país. Desde ese rol se ha convertido en una voz visible del campo y sus necesidades. Conoce de cerca las tensiones del territorio, el costo de producir en clima extremo, el desafío del agua, la estacionalidad, la presión urbana sobre el suelo agrícola, la falta de infraestructura adecuada, del acceso a tecnología y de la necesidad de que el Estado y las ciudades miren al mundo rural no como paisaje, sino como parte estratégica del desarrollo. 

Lo dice con claridad cuando habla de abastecimiento. En Magallanes, la agricultura regional cubre apenas el 11% de las necesidades de la región. El resto llega desde lejos, recorriendo miles de kilómetros en cadenas de frío que encarecen y vuelven frágil lo más básico. Para Gonzalo, ese dato no es una condena, es un argumento. “Si dependemos de lo que viene de afuera, cualquier cosa nos afecta. En cambio, producir acá es soberanía, es frescura, es economía local. Y también es una oportunidad concreta para que los jóvenes se queden”. 

Su predio funciona como prueba. No por grandilocuencia, sino por método. Invernaderos en construcción, mejoras de infraestructura, planes para autoabastecerse de plántulas y comercializar excedentes. La mirada agroecológica no aparece como moda, sino como una decisión práctica en un territorio que exige cuidar el suelo, optimizar recursos y producir con calidad. Gonzalo habla de eficiencia sin abandonar la identidad. De tecnología sin cortar el vínculo con la tradición. De internet y comodidad sin perder el oficio. 

En su liderazgo, la palabra clave es relevo. No como eslogan, sino como urgencia. Por eso empuja encuentros, conversaciones y rutas de trabajo con otros jóvenes rurales, donde lo central no es la foto, sino el intercambio de soluciones y experiencias. “El futuro del campo no se decreta”, repite, “se teje”. Se teje en redes, en colaboración, en decisiones de vida que necesitan apoyo real para sostenerse. 

En una región donde el cemento avanza y el campo suele quedar fuera del relato urbano, Gonzalo insiste en lo contrario. La agricultura no es el pasado. Es una posibilidad de futuro. Y el mundo rural no se defiende solo con romanticismo, se sostiene con organización, inversión, innovación y una voz joven que se atreve a decirlo en público. A pocos metros del hospital y del crecimiento de la ciudad, su “aldea” sigue de pie. No como excepción pintoresca, sino como señal. 

INDAP Biobío destaca avances en agricultura sostenible, comercialización y juventudes rurales durante 2025

La gestión anual incluyó recursos para inversión, apoyo a la pequeña agricultura frente al cambio climático, programas focalizados para jóvenes rurales e iniciativas de comercialización que acercaron los productos del campo a la ciudad.

Con una ejecución presupuestaria que alcanzó los $18.400 millones durante 2025, el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) en la Región del Biobío realizó un positivo balance, destacando que el 43% de estos recursos se destinó a inversiones productivas, un 31% al desarrollo de capacidades y un 26% a créditos de corto y largo plazo, beneficiando directamente a 13.362 agricultores y agricultoras de la región.

“Hemos impulsado una agenda orientada a modernizar la pequeña agricultura, avanzar hacia modelos de producción más sostenibles, fortalecer la vida rural y contribuir a la seguridad alimentaria de la región”, explicó la directora de INDAP Biobío, Fabiola Lara, y agregó que “trabajamos para que nuestras agricultoras y agricultores tengan mejores herramientas para innovar, producir con valor territorial y proyectar su trabajo, especialmente las nuevas generaciones”.

Más oportunidades para permanecer en el campo

En Biobío son 2.469 los jóvenes rurales que forman parte del universo de usuarios acreditados en INDAP, equivalente al 14% del total regional. Durante 2025, este segmento de personas entre 18 y 40 años fue priorizado mediante nuevas herramientas de apoyo al emprendimiento y acceso a oportunidades productivas.

Uno de los hitos del año fue la puesta en marcha del Programa Mi Primer Negocio Rural con 30 jóvenes beneficiados y un presupuesto de $289 millones, destinados a inversiones productivas, capital de trabajo, asesoría técnica, mentorías y acompañamiento por 3 años. Entre los emprendimientos en desarrollo destacan iniciativas en turismo rural, avicultura, apicultura y hortalizas. 

A nivel nacional, INDAP impulsó la primera Política Nacional de Juventudes Rurales y lanzó los programas Tierras Vivas, convenio con Bienes Nacionales para arriendo de terrenos fiscales con fines productivos, y Tierra Joven, que facilita acceso a la primera tierra productiva mediante crédito preferente con BancoEstado más incentivo INDAP

“El trabajo con jóvenes es prioritario porque de ellos depende el relevo generacional en la agricultura. Sabemos que enfrentan barreras como acceso a tierras y financiamiento para emprender, por eso desde INDAP impulsamos iniciativas para ir acortando esas brechas. Hemos visto que los jóvenes quieren quedarse en el campo y lideran procesos de innovación productiva y diversificación”, destacó Lara.

Adaptación frente al cambio climático

Este año INDAP celebró el egreso del primer grupo de beneficiarios del Programa de Transición a la Agricultura Sostenible (TAS) en la región, integrado por 72 productores y productoras. Entre sus resultados destacan: 80% de los participantes aplica hoy tres o más prácticas agroecológicas; establecimiento de 4 Faros Agroecológicos en Cañete, Curanilahue, Yumbel y Florida; apertura de un nuevo ciclo del programa para los próximos dos años.

Paralelamente, gracias a un convenio INDAP–SENCE, 35 productores participaron en un curso de Transición Agroecológica ejecutado por la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), fortaleciendo conocimientos en manejo de suelos, biodiversidad y reducción de insumos externos.

La titular regional de INDAP señaló que, de manera complementaria, también se reforzó el trabajo preventivo y comunitario en torno al riesgo de desastres. “En esta tarea fue clave un convenio regional entre INDAP y CORMA, que permitió desarrollar capacitaciones, charlas y talleres prácticos en las tres provincias de la región, dirigidas a usuarios y equipos técnicos de los programas Prodesal y PDTI, iniciativas que en conjunto suman cerca de 12 mil agricultores atendidos”,precisó Fabiola Lara.

Además, recientemente se implementó una capacitación especializada en pastoreo estratégico como herramienta preventiva frente a incendios para reducir la carga combustible y crear cortafuegos naturales, desarrollada en Santa Juana junto a la organización Buena Cabra.

Oportunidades comerciales para la agricultura familiar

En línea con su eje estratégico de comercialización, INDAP reforzó la venta directa y los circuitos cortos a través de la Feria del Vino, Feria de Artesanías y Pueblos Originarios, Feria de las Campesinas y Campesinos, y Feria de las Flores, instancias que reunieron en Concepción a cerca de 70 expositores de toda la región.

Además, la institución destacó la inauguración de dos nuevos Mercados Campesinos, en las comunas de Cabrero y Yumbel, alcanzando un total de 17 mercados activos en la región con cerca de 350 agricultores que ahora cuentan con un espacio establecido y el mobiliario necesario para ofrecer sus productos.

Un complemento relevante a este trabajo fue la firma de un convenio regional entre INDAP y la Seremi de Salud para asesorar y acompañar a productores en la tramitación de resoluciones sanitarias, beneficiando a una decena de emprendimientos agroalimentarios que actualmente avanzan en formalización y acceso a nuevos mercados.

Respecto al momento que vive el sector, la seremi de Agricultura del Biobío, Pamela Gatti, destacó que el trabajo desarrollado durante estos años ha permitido fortalecer capacidades, redes y herramientas que hoy quedan instaladas en las comunidades rurales. “Nuestro esfuerzo ha estado orientado a dejar bases sólidas en materia de sostenibilidad productiva, comercialización y apoyo al emprendimiento rural, porque sabemos que estos avances tienen un impacto directo en la vida de las comunidades y en la seguridad alimentaria del país”, señaló.

Quellón, Chonchi y Hualaihué: INDAP inauguró tres nuevos Mercados Campesinos en la Región de Los Lagos

Con una inversión de $20 millones para infraestructura y equipamiento, se habilitaron 3 containers ubicados en las comunas de Quellón, Chonchi y Hualaihué; los que permitirán la venta de productos del campo, alimentos del mar y artesanías, elaborados por las mismas agricultoras y agricultores.

La región de Los Lagos hoy cuenta con 3 nuevos mercados campesinos de INDAP en el Muelle Productivo de Quellón, la sede Willitukukahue en Hornopirén, comuna de Hualaihué y en la posta antigua de Hullinco-Cucao, comuna de Chonchi. Se trata de renovados espacios donde las agricultoras y agricultores podrán comercializar alimentos y artesanías, producidos por ellos mismos y sin intermediarios.

Tras una inversión total de $20 millones por parte de la institución, se habilitaron tres containers completamente equipados, lo que significa un gran avance para la venta de las y los beneficiados, y en condiciones más apropiadas para el clima de la región.

La seremi de Agricultura, Tania Salas detalló que “acabamos de inaugurar tres nuevos mercados campesinos, concretando iniciativas que generan economía local, dignidad para quienes comercializan productos de la tierra y el mar en zonas que están alejadas de los centros urbanos, pero que de todas formas necesitan espacios dignos de comercialización. Así que como Ministerio de Agricultura y como Gobierno de Chile estamos muy contentos de estos avances para nuestros habitantes, las y los agricultores y campesinos”.

Además, se ha incorporado la denominación de Mercados Campesinos Mar y Tierra en Quellón y Hualaihué, reflejando la realidad productiva del territorio costero de la región, donde se combina la agricultura con la pesca y recolección de orilla.

“Esta es una iniciativa de INDAP que se enmarca dentro de los mercados campesinos y el objetivo es poder incorporar esta vocación cultural del archipiélago y de la región de los lagos de las familias campesinas que siempre han vivido de la producción del mar y también del campo. Los invitamos a que conozcan los mercados, tienen una mejor infraestructura, más dignidad, estamos avanzando en mejores condiciones para poder vender en la agricultura familiar campesina”, destacó el director regional de INDAP, Francisco Parada. 

Los mercados campesinos estarán abiertos de manera permanente y serán administrados por organizaciones conformadas por los mismos agricultores, beneficiando así a 74 usuarios de INDAP, de los cuales su gran mayoría son mujeres; fomentando la economía local y poniendo en valor la identidad territorial.

“Me siento feliz emocionada en parte, porque es un sueño de mucho tiempo, es dejar de vender en la calle y feliz porque se logró esto no solo para mí, sino que para mi sector y para todas las personas que quieran venir a ganarse unas luquitas, es genial, es algo que agradecemos”, señaló Victoria Ruiz, dirigenta del programa PDTI de Quellón.

En la misma línea, Jocelyn Cuyul, representante de la agrupación de productoras del Mercado Campesino Hullinco Cucao señaló que “este es el primer punto de comercialización más estable en el sector para más de 20 agricultoras, así que es algo muy importante para la economía nuestra”.

Nuevas manos para la agricultura de Natales: jóvenes se quedan en el campo y producen con apoyo de INDAP

Nuevas familias invierten en invernaderos, riego tecnificado y equipamiento para fortalecer su producción hortícola y dar el salto del autoconsumo a la comercialización.

Nicole tiene 27 años y ya está levantando su propia base productiva en Puerto Natales. José, 39, trabaja en familia para pasar del autoconsumo a la venta y proyectarse “al ciento por ciento” en el campo. Historias como las de ellos están marcando un recambio silencioso pero cada vez más visible en Magallanes: nuevas generaciones y nuevas familias que se integran a la agricultura con planificación, tecnología y apoyo público, demostrando que el agro local puede ser sustentable y una oportunidad real de desarrollo.

Ese impulso quedó reflejado en una visita a terreno encabezada por el director regional de INDAP, Gabriel Zegers, junto al jefe regional de Fomento del servicio, Felipe Martínez, y la ejecutiva del Área Puerto Natales, Carla Gallardo, quienes conocieron experiencias de usuarios que ya están dando pasos concretos para fortalecer la producción hortícola en la comuna.

Con 27 años, Nicole Contreras avanza con un proyecto que combina ganas, orden y visión de futuro. “Este año ingresé a INDAP y postulé a un invernadero con aporte propio”, contó. Se trata de una estructura de 160 metros cuadrados donde ya cultiva cilantro, lechugas, morrones, pepino y otras hortalizas. Hoy produce principalmente para autoconsumo, pero su mirada está puesta en crecer: “Sí, me gustaría, porque es algo que uno puede crear solo”.

Para consolidar esa ruta, el segundo paso fue clave: asegurar el agua. A través del PRI (Programa de Riego Intrapredial de INDAP) implementó un sistema de captación de agua lluvia, almacenamiento de 30 mil litros y riego tecnificado para dos unidades productivas, apuntando a mejorar la eficiencia del recurso y dar continuidad a la producción. Su motivación viene de antes. “Ya sabía de chiquitita que me gusta”, comentó.

En el mismo sector de Huertos Familiares, José Marcelo Navarro Durán, de 39 años, representa otra cara del recambio: la reconversión y el aprendizaje en la práctica, de la mano de la familia. “Soy usuario de INDAP y tengo un invernadero. Lo estamos sembrando con lechuga y cilantro”, relató. Su vínculo con la tierra también tiene historia: “Mi mamá trabajó en la tierra siempre y ahí nos fuimos metiendo un poco”. Y resume el valor del apoyo institucional con una frase directa: “Si uno lo hace con sus propios medios es súper difícil, porque está caro todo”.

José ha avanzado por etapas, fortaleciendo su infraestructura y equipamiento para producir mejor. Con el PDI Jóvenes incorporó un motocultivador; en 2024, con inversión vinculada al SAT (Servicio de Asesoría Técnica de INDAP), concretó la construcción de un invernadero de 240 m²; y este 2025, mediante el PRI, ejecutó mejoras para asegurar el riego en esa unidad productiva (canaletas, cisterna, filtrado, electrificación y conducción). Su proyección es concreta: espera dedicarse por completo a vender y ve en la comunicación un aliado. “Con las redes sociales se vuelve más abierto”, comentó sobre la posibilidad de llegar a más personas interesadas en su producción.

Su pareja, Jessica Torres, recuerda que el impulso partió en pandemia, cuando el abastecimiento se volvió complejo. “Se nos hacía difícil ir a comprar verduras, entonces decidimos empezar a cultivar nuestros propios alimentos”, contó. Comenzaron de a poco, “con un invernadero de 10 metros cuadrados”, y fueron creciendo con aprendizaje cercano. “Preguntando a los vecinos. Mi suegra igual nos ayudó cuando empezamos”, relató. Con el tiempo, INDAP se transformó en una palanca para proyectarse: “Nos financiaron con el invernadero y con todo lo que necesitábamos para emprender”. Y el horizonte que se proponen es claro: “Queremos dedicarnos 100% a esto”.

El director regional de INDAP, Gabriel Zegers, vinculó estas historias con el objetivo institucional de abrir oportunidades reales para nuevas generaciones rurales. “Cuando un joven entra a la agricultura y ve que puede producir, aprender y proyectarse se enciende un entusiasmo que contagia. En la institución trabajamos para que ese impulso tenga respaldo técnico y financiamiento, porque hoy la agricultura puede ser sustentable y, al mismo tiempo, una buena oportunidad de negocio. Para eso hemos reorientado nuestros programas y prácticamente triplicado los fondos especiales para jóvenes desde el 2023 a la fecha. Queremos más jóvenes en el campo, innovando, colaborando y aportando a la seguridad alimentaria de la región y del país”, señaló. 

Joven Cristóbal Allendes elabora vino artesanal en Lolol y ya ganó tres medallas de oro en el concurso Catad’Or

Es un joven resiliente, esforzado, meticuloso, con gran espíritu de superación y profundamente comprometido con el campo y sus tradiciones. Con esas cualidades y sus conocimientos, Cristóbal Allendes Palma, del sector Rincón de los Ubilla en la comuna de Lolol, comenzó a producir vino artesanal.

Este año, por primera vez se presentó a un concurso, logrando una sobresaliente participación. En el certamen internacional Catad’Or World Wine Awards, ganó nada menos que tres medallas de oro por sus excelentes vinos: Rincón Ubilla Cabernet Sauvignon-Syrah 2023, Rincón Ubilla Cabernet Sauvignon 2024 y Rincón Ubilla Cabernet Sauvignon-Carmenere 2024, los cuales fueron premiados entre más de 1.300 muestras de 18 países.

“No lo esperaba –señaló–, pero me siento orgulloso de haber ganado estas medallas”.

Cristóbal descubrió su espíritu de vitivinicultor en el Liceo de Lolol, donde aprendió a elaborar vino, tras optar por seguir la especialidad Agropecuaria. Realizó su práctica en la Viña Concha y Toro, donde recibió un diploma de reconocimiento por la Mejor Práctica Profesional 2019.

Además, ha recibido reconocimientos del Liceo de Lolol, del municipio local y también de INDAP, por su aporte a la agricultura familiar campesina y destacada participación en el Concurso Catad’Or 2025. Está acreditado como usuario de la institución, lo que le ha permitido acceder a asesoría técnica y a proyectos de inversión para mejorar su proceso productivo.

En la Viña Rincón Ubilla también recibe visitas y espera irse consolidando en el turismo rural. Tiene varios otros proyectos y sueños, como lograr que sus vinos sean conocidos en la región y el país. Las tres medallas de oro, sin duda, ayudarán a alcanzar ese objetivo. 

En todo este camino, el joven vitivinicultor ha contado con el apoyo incondicional de su familia, especialmente de sus padres Luis y María Estela, y de su hermano Benjamín. 

Cristóbal agregó que “lo que hace única a nuestra viña es que aquí todo nace del esfuerzo familiar y del cariño por nuestra tierra. Somos una viña campesina del Rincón de los Ubilla, donde cada etapa del proceso la hacemos con nuestras manos”.

Añadió: “Hay una frase que tenemos en la contraportada de nuestras botellas y que para mí resume perfectamente lo que somos: ‘el vigor de un joven soñador junto a su padre’. Porque ese soy yo, un joven que decidió creer en su campo, en las tradiciones que heredé de mis abuelos y de mis padres, y en el valor que tiene hacer un vino honesto, con tradiciones e identidad. Nosotros venimos de una cultura rural donde se aprende observando, escuchando, respetando la tierra. Ese conocimiento sencillo es lo que tratamos de mantener vivo en cada cosecha. Tenemos constancia, sacrificio y un enorme amor por lo que hacemos”.

Instagram: @vino_rinconubilla

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