Política de gestión del riesgo de desastres

Nueva política de gestión del riesgo de desastres

 

La Agricultura Familiar Campesina e Indígena es el corazón que alimenta a Chile

Gran parte de lo que llega a nuestras mesas lo produce el 90% de agricultores y agricultoras que pertenecen a la Agricultura Familiar Campesina e Indígena. Un rubro que además genera trabajo a dos de cada tres agricultores del país. Una labor que hoy enfrenta amenazas cada vez más relevantes producto del impacto creciente del cambio climático y los desastres: sequías prolongadas, heladas, incendios, lluvias y otros fenómenos extremos que ponen en riesgo la producción y la vida de miles de familias rurales.  

Frente a esto, históricamente hemos sido una institución que reacciona después de la emergencia, centrándonos en la evaluación de daños y entrega de ayudas post catástrofe. Realidad que nos obligó a reorientar nuestro trabajo, adaptándonos al cambio a través de acciones que ahora nos permiten ir en apoyo de las y los agricultores antes que los desastres ocurran. Porque sin prevención, no hay fomento productivo que baste.  

Con la nueva Política de Gestión del Riesgo de Desastres y Adaptación al Cambio Climático, INDAP contará con un plan claro para que agricultores y agricultoras puedan adaptarse a estos desafíos. Esta Política, nacida de la Estrategia Institucional 2023-2030 de INDAP, marcará un antes y un después en la forma en que el Estado protege y fortalece la producción agrícola en tiempos de crisis.  

Ejes principales
• Comprender e internalizar el riesgo.
• Fortalecer la institucionalidad del INDAP.
• Planificar e invertir en sistemas productivos resilientes.
• Responder de forma coordinada ante emergencias.
• Apoyar la recuperación de comunidades y medios de vida.

Plataforma de Riesgo y Adaptación Climática Territorial (PRACT)
Esta plataforma busca proveer de información y herramientas interactivas para la adaptación al cambio climático a los habitantes, tomadores de decisiones y otros actores de interés mediante el uso de monitoreo de riesgos y monitoreo de adaptación (acceda aquí)
 

• Descarga aquí el documento oficial de la Política Gestión del Riesgo de Desastres


Vídeo


 

Preguntas Frecuentes

Busca que la Agricultura Familiar Campesina e Indígena (AFCI) esté mejor preparada para enfrentar desastres naturales y los efectos del cambio climático, asegurando que pueda recuperarse y seguir produciendo alimentos para el país. 

Porque la AFCI produce gran parte de los alimentos que consumimos y es clave para la seguridad alimentaria. Si este sector es más fuerte y resiliente, todos los chilenos y chilenas tienen más garantías de acceso a alimentos sanos y locales. 

La política se organiza en cinco ejes:
• Comprender e internalizar el riesgo de desastres, incorporando el cambio climático como un factor estructural.
• Fortalecer la institucionalidad del INDAP para la reducción del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático.
• Planificar e invertir en sistemas productivos resilientes, promoviendo prácticas agrícolas sostenibles y adaptativas.
• Responder de forma coordinada, eficiente y eficaz a emergencias.
• Apoyar la recuperación de comunidades, medios de vida y recursos naturales, asegurando que la AFCI pueda reponerse tras los desastres.  

Significa que las y los agricultores puedan resistir el impacto de un desastre, recuperarse rápidamente y adaptarse para seguir trabajando y viviendo en sus territorios. 

Se construyó con la participación de representantes de todas las regiones, mediante encuestas, talleres y reuniones, para asegurar que refleje las realidades, culturas y necesidades de cada territorio. 

Incluye 13 objetivos estratégicos y 30 acciones específicas que van desde capacitaciones y mejoras tecnológicas hasta inversiones en infraestructura y planes de prevención. 

Antes el enfoque era principalmente reaccionar después de una emergencia. Ahora se prioriza prevenir, prepararse y responder de manera más coordinada, reduciendo daños y costos. 

A la Agricultura Familiar Campesina e Indígena de todo el país, y de manera indirecta a toda la población, porque asegura la producción y el acceso a alimentos de origen local y sostenible.