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Rompiendo barreras: tierra, agua y nuevos negocios para el campo moderno

Tener las ganas y el conocimiento no sirve de mucho si no tienes dónde sembrar o agua para regar. El diagnóstico de la nueva política nacional es crudo pero realista: el acceso a la tierra y al agua ha sido históricamente desigual, concentrándose en hombres mayores y dejando fuera a mujeres y jóvenes.

La Política Nacional de Juventudes Rurales aborda este problema estructural a través de dos de sus ejes más potentes: autonomía económica, y tierra y agua.

Más allá de la agricultura tradicional. Si bien la agricultura es vital, esta política reconoce que la juventud rural es diversa. Hoy, el desarrollo rural incluye turismo, servicios tecnológicos, artesanía, conservación y agroindustria. Por eso, la política impulsará:

  • Fomento productivo específico: instrumentos financieros y técnicos diseñados para jóvenes, con preferencia en el acceso a subsidios y créditos.

  • Innovación: apoyo para quienes introduzcan tecnología en sus procesos, mejorando la rentabilidad y reduciendo la carga física del trabajo.

El desafío de la tierra y el agua. Para que el arraigo sea posible, la política se compromete a facilitar el acceso a recursos productivos mediante:

  • Bancos de suelo: gestionar terrenos fiscales disponibles para proyectos jóvenes, como lo impulsado por INDAP y Bienes Nacionales a través del programa “Tierra Joven”. 

  • Regularización: apoyo legal para sanear títulos de dominio y derechos de agua, un trámite que a menudo frena el emprendimiento.

  • Gestión hídrica: fomento del riego tecnificado y la eficiencia hídrica, vital ante la crisis climática.

Chile tiene la primera Política Nacional de Juventudes Rurales de Latinoamérica

Durante décadas, nacer o crecer en la ruralidad chilena venía con una "letra chica" implícita: si querías desarrollarte, estudiar o tener un buen trabajo, probablemente tenías que irte a la ciudad. El despoblamiento de nuestros campos no fue una casualidad, sino la consecuencia de una falta de oportunidades y de una deuda histórica del Estado con sus territorios.

Hoy, Chile marca un precedente internacional. El Gobierno del Presidente Gabriel Boric ha lanzado la Política Nacional de Juventudes Rurales (PNJR), un instrumento de gestión pública pionero en América Latina y el Caribe.

¿Qué cambia con esta política? Lo más importante es el cambio de enfoque. Ya no se mira a la juventud rural solo como mano de obra para el campo o como beneficiarios pasivos. Se les reconoce como protagonistas que deben tener el derecho a decidir su futuro. El objetivo central es garantizar que "quedarse, volver o establecerse en el campo" sea una elección libre y digna, no un sacrificio.

Un nuevo rango: de 15 a 40 años. Una de las grandes novedades es la ampliación del criterio etario. La política define como "joven rural" a las personas entre 15 y 40 años. ¿Por qué hasta los 40? Porque la evidencia muestra que asentarse en el campo, lograr autonomía económica y acceder a la tierra son procesos que toman más tiempo que en la ciudad. Esta medida permite que los apoyos del Estado acompañen el ciclo de vida real de quienes apuestan por la ruralidad.

Esta política, construida con la participación de más de 3.000 personas, articula a distintos ministerios (liderados por Agricultura -a través de INDAP y ODEPA- y Desarrollo Social -mediante INJUV-) para que el código postal no determine el futuro de nadie.

Agricultores de Ñuble estrenan nueva Tienda Campesina en el patio central del VIVO Outlet Chillán

Además del punto de venta físico, la iniciativa cuenta con un canal digital a través de www.tiendacampesina.cl, plataforma que permite ampliar el acceso a estos productos a consumidores de todo el país.

Miel, mermeladas, tejidos, cerámica y otros productos elaborados por manos campesinas hoy cuentan con una vitrina más visible en la capital regional. INDAP reinauguró la Tienda Campesina de Ñuble en un nuevo y mejorado módulo ubicado en el patio central del centro comercial VIVO Outlet Chillán, gracias al convenio de colaboración entre ambas instituciones. El espacio permitirá fortalecer la comercialización de los productos de la Agricultura Familiar Campesina de la región.

La productora Inés Piecero, de Sabores de Buchupureo, relata que “soy de Cobquecura y me dedico a elaborar conserva de papaya con fruta que nosotros mismos producimos. Durante muchos años procesé en la cocina de mi casa, pero mi sueño era tener una sala de proceso. Gracias al apoyo de INDAP pude concretarlo y formalizar mi trabajo. Hoy, además, tenemos la oportunidad de vender nuestros productos en la Tienda Campesina, lo que nos permite llegar a más personas y darle más valor a lo que producimos en el campo.”

La tienda reúne actualmente a 21 agricultores y artesanos, quienes venden directamente sus productos al público, acortando la distancia entre el mundo rural y los consumidores urbanos. El nuevo módulo busca mejorar el flujo de visitantes y generar mayores oportunidades de venta para las familias campesinas que forman parte de esta iniciativa.

Para esta nueva etapa, INDAP destinó 22 millones de pesos en infraestructura para la construcción y habilitación del módulo, además de 44 millones de pesos para la gestión comercial, equipo encargado de acompañar a los productores en estrategias de venta, presentación de productos y posicionamiento en el mercado.

“Esto forma parte de la estrategia de INDAP de abrir más y mejores espacios de comercialización para las campesinas y campesinos, porque durante mucho tiempo muchos productores no tenían dónde vender o debían trasladarse grandes distancias. Hoy pueden acercar sus productos a los consumidores. Vamos a seguir trabajando, tal como nos mandató el Presidente Boric, para fortalecer estos espacios y ampliar las oportunidades para la Agricultura Familiar Campesina”, destacó el director nacional de INDAP, Santiago Rojas.

“Este nuevo espacio es, sin duda, una invitación a todos los visitantes de VIVO Outlet Chillán para que conozcan, apoyen y valoren el trabajo de nuestros agricultores. Los productos que encontrarán aquí no son solo bienes de consumo; son el reflejo de años de tradición, de un profundo respeto por la naturaleza y de una economía más inclusiva y justa”, destacó el center manager del centro comercial, Eduardo Birke.

La Tienda Campesina de Ñuble fue inaugurada en septiembre de 2024 como una experiencia piloto de colaboración público-privada entre INDAP Ñuble y VIVO Outlet, alianza que busca abrir nuevos espacios de comercialización para la producción campesina regional.

En su primer año de funcionamiento, el espacio generó ventas cercanas a los 20 millones de pesos, consolidándose como una vitrina permanente para los productos de pequeños agricultores de la región.

La iniciativa se enmarca en el modelo de circuitos cortos de comercialización de INDAP, que promueve la venta directa o con un solo intermediario, permitiendo mejorar los ingresos de los productores y fortalecer la economía local.

En la Región de Ñuble, INDAP trabaja con cerca de 14.000 usuarios, pero solo un 3 % declara como actividad principal la artesanía o la producción de agroelaborados, rubros que enfrentan mayores dificultades para acceder a mercados formales. En ese contexto, la Tienda Campesina surge como una respuesta concreta para visibilizar estos productos, fortalecer su comercialización y acercar la producción rural a la ciudad.

Un verdadero oasis es el huerto sustentable que el agricultor Hugo Carmona posee en la comuna de Andacollo

Recorrió el país, se desempeñó en distintos oficios y estuvo lejos de su tierra, pero el corazón lo trajo de regreso. Esta es la historia del usuario del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) Hugo Carmona.

En Andacollo, específicamente en el sector La Cortadera, se encuentra su predio. El lugar parece un verdadero oasis, con variadas tonalidades de verde que resaltan dentro del paisaje de secano tradicional de la comuna. Su principal producción es el aceite de oliva, aunque también posee chirimoyos, higueras y diversas hortalizas de temporada que dan vida y color a su propiedad.

Carmona tiene un gran compromiso con su quehacer, especialmente en lo que se refiere al cuidado y manejo de sus cultivos, destacando el empleo de insumos naturales. “Si a uno le gusta algo, si lo quiere, le nace la necesidad de cuidarlo y por eso no les pongo químicos, porque son dañinos”, manifiesta.

Actualmente, su predio es el faro agroecológico que INDAP tiene en Andacollo. Esta iniciativa es parte de una estrategia orientada a masificar la transición hacia sistemas productivos más sustentables, favoreciendo la adaptación frente al cambio climático. Se basa en el intercambio de experiencias y saberes dentro del mundo rural, priorizando el aprendizaje en terreno y fortaleciendo procesos formativos significativos entre pares.

El apoyo de INDAP ha sido clave en su crecimiento y así lo indica con gran convicción: “Gracias a la institución he aprendido harto. Me entrega, por ejemplo, la posibilidad de capacitarme y así aprender a hacer mi propio compost y otros insumos naturales”.

Junto a la asesoría que recibe del Programa de Desarrollo Local (Prodesal) ejecutado en convenio por el servicio del agro y la Municipalidad de Andacollo— se suma que de parte de INDAP ha accedido a créditos que le han permitido robustecer su emprendimiento. 

"Don Hugo ha decidido trabajar respetando al medioambiente y eso nos tiene orgullosos. Él es un ejemplo de lo que queremos impulsar y por ello estamos contentos de acompañarlo y optimizar su labor a través de nuestros instrumentos. Su compromiso con la sustentabilidad no solo impacta en su predio, sino que inspira a otros productores y productoras a avanzar por el mismo camino. Igualmente, ha realizado un gran trabajo como dirigente campesino, ha sido un aporte clave para el mundo rural”, hace hincapié el director regional de INDAP, Víctor Illanes.

Otro aspecto relevante en la vida del emprendedor ha sido su labor en conjunto con el grupo de olivicultores de Andacollo, quienes cuentan con una almazara móvil que les permite obtener aceite de oliva con resolución sanitaria. Esta iniciativa fue posible gracias al Gobierno Regional, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), INDAP y el municipio local, entre otros organismos.

 En relación a la historia de Hugo Carmona, el seremi de Agricultura, Christian Álvarez, señala que “él tomó la decisión consciente de producir sin químicos, priorizando prácticas que respetan el entorno y que responden a los desafíos derivados del cambio climático. Como ministerio creemos que la agroecología es una herramienta estratégica para el desarrollo sostenible y sustentable de nuestros territorios, y que experiencias como la de don Hugo lo demuestran”.

“He sido bien patiperro”

Aunque sus raíces están en Andacollo, Hugo creció en La Higuera, cerca de la mina El Tofo, donde trabajaba su padre.

Tras su adolescencia, tomó sus maletas y recorrió distintos puntos del país en busca de oportunidades de crecimiento. “He sido bien patiperro”, relata. Años más tarde, y tras un llamado del corazón, regresó a la región. De vuelta en el territorio, se desempeñó como limpiador de embarcaciones en el puerto y luego en el traslado de guano. Fue entonces cuando conoció el sector La Cortadera y supo que quería echar raíces allí. “Yo me enamoré de ese lugar”, dice emocionado al recordar que de eso han pasado más de cuatro décadas.

Junto con ser agricultor, destaca su rol de dirigente campesino, faceta que en la actualidad lo ha llevado a desempeñarse como representante de la Mesa de Coordinación del programa Prodesal de su comuna, instancia donde se gestionan acciones y se analiza el funcionamiento de las citadas herramientas. 

Región de Ñuble impulsa el diálogo territorial para transitar hacia una agricultura más sustentable

La jornada reunió a agricultores, instituciones públicas y actores del mundo académico para dialogar sobre las barreras y oportunidades de la transición agroecológica, en el marco del Plan Regional de Sustentabilidad de INDAP Ñuble.

Agricultores y agricultoras de Coihueco, Pinto, El Carmen, Pemuco, Yungay, San Fabián y Yungay, junto a autoridades, servicios públicos y representantes de la academia, participaron en el “Primer Encuentro para una Transición a la Agricultura Sustentable en la Reserva de la Biosfera de Ñuble”. La actividad fue impulsada por INDAP y apoyada por el Gobierno Regional de Ñuble y la Municipalidad de Coihueco para fortalecer el diálogo territorial en torno a prácticas productivas más sostenibles en la Agricultura Familiar Campesina.

La jornada reunió experiencias concretas de productores que ya están implementando prácticas agroecológicas en sus predios, como manejo sustentable del agua, producción de bioinsumos, compostaje, geotermia aplicada a la agricultura y aprovechamiento de productos forestales no madereros. Estas iniciativas fueron presentadas junto a stands de instituciones como INIA, Conaf, SAG, la ONG Bosque Endémico de Ñuble y la Universidad de Concepción, generando un espacio de intercambio entre productores, equipos técnicos y servicios públicos.

“Felicitamos a todas las personas de Ñuble que han estado avanzando en esta transición, con el programa TAS, con los Faros Agroecológicos y con los Mercados Campesinos. Esta es una agenda de gobierno que releva la importancia de enfrentar el cambio climático, una alimentación saludable y la soberanía para una seguridad alimentaria de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena”, destacó el director nacional de INDAP, Santiago Rojas, al finalizar su participación en el encuentro.

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la charla “Transición a la Agroecología”, dictada por el doctor y magíster en Agroecología Santiago Peredó, coordinador del Grupo de Agroecología y Medioambiente (GAMMA) y de la Escuela de Formación Agroecológica de la Universidad de Santiago. En su exposición, abordó las distintas dimensiones que implica avanzar hacia sistemas productivos más sustentables, destacando la importancia de integrar conocimiento técnico, experiencia campesina y articulación institucional para enfrentar los desafíos del sector agrícola en un contexto de cambio climático.

Posteriormente se desarrolló un foro con agricultores agroecológicos de la región, quienes compartieron sus experiencias productivas y las principales barreras que enfrentan en sus procesos de transición. Participaron, entre otros, Luz Gacitúa, usuaria del programa TAS y Faro Agroecológico de Yungay, y Sandra Lavados, usuaria Prodesal y Faro Agroecológico de Quillón, junto a productoras de Coihueco y representantes de Mercados Campesinos que han incorporado prácticas sustentables en sus sistemas productivos.

“Hemos recibido permanentemente el apoyo de INDAP para poder transitar en este camino de la agroecología y la sustentabilidad. Nuestra familia solo come alimentos que vienen de nuestra huerta porque son saludables y los clientes del Mercado Campesino también lo agradecen porque están libre de químicos y el sabor es distinto”, destacó la representante del Mercado Campesino de Quilamapu, Chillán, Sonia Reyes.

La jornada también contempló talleres técnicos especializados que profundizaron en herramientas concretas para avanzar hacia sistemas agrícolas más resilientes. Entre ellos, el taller “Diseño predial incorporando PlaM en el manejo agroecológico”, dictado por la doctora en Agroecología Claudia Barrera, investigadora del proyecto europeo GrowLIFE; el taller “Técnicas y herramientas manuales para agricultura sostenible”, a cargo de BIMA; y “Control biológico, una herramienta para la agricultura sustentable”, desarrollado por la empresa BIOBICHOS.

En paralelo, autoridades regionales, alcaldes, representantes de servicios públicos y equipos técnicos participaron en un taller de gobernanza, orientado a recoger las principales barreras planteadas por los agricultores y analizar posibles respuestas desde las distintas instituciones, buscando fortalecer la articulación de programas y políticas públicas vinculadas al desarrollo rural sostenible.

Desde INDAP se destacó que este encuentro forma parte de las acciones impulsadas a través del Plan Regional de Sustentabilidad, estrategia que busca promover prácticas productivas más sostenibles, fortalecer la resiliencia de la Agricultura Familiar Campesina y avanzar hacia una mayor coordinación institucional para enfrentar los desafíos productivos y ambientales que enfrenta el mundo rural en Ñuble. 

Productores de la provincia de Limarí participaron en el curso “Comercialización en Mercados Campesinos”

Dieciséis integrantes de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena de Ovalle, Monte Patria y Río Hurtado participaron en el curso “Comercialización en Mercados Campesinos”, que se realizó en el marco del convenio entre el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence). La iniciativa les permitió adquirir conocimientos para aplicar en los espacios de venta permanente que mantiene la institución en las diversas comunas de la Región de Coquimbo

De Monte Patria una de las egresadas fue Celia González, quien comentó que “fue muy importante para nosotros como emprendedores y usuarios de INDAP, porque podremos proyectarnos a hacer una comercialización hacia otros lugares con nuestros productos. Por ejemplo, ocupar las redes sociales, vender en ferias o saber cómo atender mejor a los clientes”.

En detalle, la capacitación entregó competencias para optimizar su participación en los Mercados Campesinos y otras ferias similares, mejorando su planificación, gestión comercial y estrategias de venta, con enfoque en la sostenibilidad y el fortalecimiento de circuitos cortos de comercialización (productor-consumidor).

El director de INDAP Coquimbo, Víctor Illanes, dijo que para que el mundo rural siga progresando “es vital que nuestros usuarios y usuarias adquieran capacidades para incrementar sus ingresos y mejorar su calidad de vida. El convenio que tenemos con Sence permite justamente que puedan conseguirlo, en este caso incorporando nuevas técnicas a la hora de atender al público”.

Por su parte, el director regional (S) de Sence, Eduardo Toro, sostuvo que “estamos mejorando la empleabilidad y también queremos que los emprendedores se sientan parte de nuestro servicio, y es por ello que hoy estamos mejorando la comercialización de vecinos y vecinas de la provincia de Limarí, para relevar así el rol de la pequeña agricultura campesina”. 

Para hacer entrega de los certificados de egreso se realizó una ceremonia en la que estuvieron presentes los usuarios y usuarias junto a las autoridades regionales y comunales. Durante la actividad se hizo énfasis en lo positivo que son este tipo de cursos, sobre todo porque se abordan temáticas clave para el desarrollo comercial del mundo rural.

El seremi de Agricultura, Christian Álvarez, dijo que “desde el Minagri hemos realizado un trabajo integral con los rubros silvoagropecuarios, enfocado en que mejoren sus procesos productivos y su comercialización, lo que se ve reforzado mediante el convenio INDAP-Sence. Estas acciones son dignas de destacar y esperamos que se sigan replicando en el tiempo”.

Para el alcalde de Monte Patria, Cristian Herrera, este curso de comercialización permitirá a sus participantes “establecer bien su emprendimiento y sacarle un mayor provecho, principalmente a través de los Mercados Campesinos, que están dirigidos al consumidor final, sin intermediarios que muchas veces se terminan llevando la mayor parte de las ganancias”.

Los Mercados Campesinos de INDAP se realizan en todas las regiones del país, y permiten que la pequeña agricultura venda directamente sus productos a los habitantes de ciudades y pueblos, asegurando calidad, frescura e identidad a un precio conveniente para ambas partes. En la Región de Coquimbo hay espacios permanentes en las comunas de Ovalle, Monte Patria, Punitaqui, Combarbalá y Canela, y de manera ocasional en La Serena.

313 faros agroecológicos iluminan Chile para producir alimentos sanos y adaptarse al cambio climático

El Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) ha impulsado desde 2023 la creación de estos predios demostrativos, que permiten irradiar prácticas sostenibles a la Agricultura Familiar Campesina e Indígena. Las regiones de La Araucanía y Los Lagos marcan el rumbo.

Después de trabajar en una exportadora de arándanos, la ingeniera agrícola Georgina Leticia Toro Huenulao (44) se volcó a cultivar, sin agroquímicos y con técnicas amigables con el medioambiente, acelgas de colores, mizuna, kale, ajo chilote, papa, trigo y berries, y en 2024 abrió su predio Newen Folle, ubicado en la comunidad Juan Traipi, en el sector Cantino de la comuna de Vilcún, a otros agricultores, para compartir conocimientos. Cientos de personas ya lo han visitado. Era uno de los primeros faros agroecológicos de la Región de La Araucanía y del país.

A partir de 2023, el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) comenzó a impulsar la creación de estos faros, predios demostrativos y educativos de usuarios y usuarias del servicio que son un ejemplo de vida y de producción para su entorno, que irradian prácticas sostenibles para tener un suelo vivo, cuidar el agua y alimentar la biodiversidad, y que contribuyen a avanzar hacia sistemas agroalimentarios sostenibles y resilientes ante los efectos del cambio climático.

Santiago Rojas, director nacional INDAP, dice que el objetivo de seleccionar faros agroecológicos “es que los agricultores tengan referencias y vean que sus vecinos avanzan; que entiendan el costo de usar agroquímicos; y que sepan que emplear bioinsumos, compostaje, lombricultura, bandas florales, por ejemplo, aumenta la producción, reduce los costos y mejora el entorno social”. 

A través de los programas Transición a la Agricultura Sostenible (TAS), Prodesal, PADIS, PDTI y SAT, además de las Escuelas de Campo en Transición Agroecológica de la Región de Tarapacá, INDAP no solo identificó a referentes de estas buenas prácticas, sino que activó una inteligencia colectiva de intercambio de conocimientos y saberes pertinentes entre pares. Gracias a esto, hoy existen en el país 313 faros agroecológicos. Las regiones que lideran son La Araucanía (100) y Los Lagos (70), seguidas de Valparaíso (36), Coquimbo (19), Tarapacá (16) y Metropolitana (12).

Patricio Camoglino, encargado nacional de Agroecología de INDAP, explica que los faros son “una iniciativa que busca relevar soluciones locales a problemáticas de producción de alimentos sanos, y que la clave es compartir experiencias y saberes entre pares y transmitir prácticas abordables a quienes visiten los faros a nivel nacional para que se vayan extendiendo por los territorios”.

Agrega que “en su génesis están asociados a los planes de sustentabilidad de algunas regiones o inspirados por experiencias de territorios SIPAM y SIPAN, y también al reconocimiento del mundo campesino y los pueblos indígenas, además del trabajo de las mujeres rurales en pos de la soberanía y la seguridad alimentaria, con una lógica de cuidado a su tierra, sus familias y sus comunidades”.

También releva la importancia que ha tenido en este camino el Programa TAS, que culminado su primer ciclo 2023-2025 incorporó 61 predios demostrativos, generando referencias en todas las regiones del país y permitiendo escalar las soluciones identificadas para aumentar la resiliencia y la productividad sostenible.

De esta manera, dice Camoglino, “se han ido masificando prácticas para tener producciones más sanas y rentables, dentro de un diseño predial que optimiza las funciones ecológicas de cada rubro y se inserta en el paisaje que lo circunda, haciéndose patente la gestión del riesgo desde una mirada territorial”.

Beneficios para el mundo rural

Georgina Toro dice que siempre tuvo interés por la agroecología, por cultivar sin químicos, “porque me tocó trabajar con plaguicidas y sé lo que pueden producir, sus efectos dañinos en la salud de la gente y en los ecosistemas: el agua, los suelos, la biodiversidad”. Agrega que esta forma de hacer agricultura además es económicamente viable y socialmente justa. “Yo partí sola, pero INDAP me apoyó en este camino y me designó como faro por mi forma de trabajar. Es muy gratificante”, dice.

La misma opinión tiene José Benito Trangol Namuncura (61), agricultor de la comunidad Pedro Linconao, en el sector Rahue de la comuna de Padre las Casas: “Mi padre compró este terreno en 1974 y era suelo pelado. Al principio hacíamos agricultura tradicional con agroquímicos, sin saber el daño que producían. Luego empezamos a cuidar el campo y de a poco se fue regenerando. Hoy tenemos bosque, forraje, frambuesas y hortalizas, y es muy rentable. Además, regresaron las aves y hemos encontrado hasta un monito del monte”.

Para este agricultor, ser faro agroecológico “es una ganancia, porque es un discurso que de a poco ha llegado al mundo campesino. Ahora estamos fortaleciendo el producto orgánico, que tiene más nutrientes, olor y sabor. Mi sueño es que las familias vuelvan a tener huerto y produzcan sus propios alimentos. No hemos descubierto nada, todo está en la naturaleza y es cosa de mirar cómo trabaja. Esto se debiera enseñar a los niños y hasta los curas debieran difundirlo en la misa”.

En la comunidad Juan Huilcán, sector Puyehue de la comuna de Teodoro Schmidt, Karla Natalia Llancacura Vidal (38) lleva 12 años trabajando la tierra. En su Huerto de Karla produce hortalizas y murta. “Hace tres años cambiamos el chip y dejamos la agricultura tradicional para empezar con la agroecología”, dice. “Para mí es un arte donde hay dedicación, paciencia y amor. Si respetamos la tierra, le entregamos nutrientes y no matamos sus microorganismos, recibiremos alimentos sanos, bellos y nutritivos. Además, es una forma de compartir experiencias y estar más unidos”.

Otro aspecto importante, dice la joven agricultora, es que se economiza mucho: “Se ocupa todo lo que está en la naturaleza, incluidos los desechos. Solo hay que atreverse a ensuciarse las manos y a cometer errores para aprender. Antes podía gastar un millón de pesos en insumos industriales, pero ya no es necesario”.

En el sector Coipomó Rural de la comuna de Ancud, Región de Los Lagos, la agricultora huilliche Cecilia del Carmen Guineo Colguen es otro referente de producción agroecológica que comparte sus manejos para el cultivo de quinua, maíz, porotos y ajos chilotes, además de hortalizas y frutales. También lidera un banco de semillas ancestrales de la zona, con papas nativas, plantas medicinales, arvejas antiguas y zanahorias de colores.

Sus razones para seguir esta senda son económicas, sociales y culturales. Trabaja la tierra desde los 7 años, cumpliendo una tradición familiar: “Mi abuela compartía sus saberes, semillas y plantas con las vecinas y aprendí de ella a no ser egoísta, para dejar una huella positiva. La tierra es un ser vivo y debemos cuidarla para que nos dé alimentos”. En su predio enseña a las visitas a preparar el suelo, fabricar biofertilizantes, aprovechar el guano y la materia orgánica, y también medicina natural.

Julio Gamboa Morales (77) es guardador de semillas y productor agroecológico de la comuna de Malloa e hizo noticia hace poco al ganar el concurso del tomate más grande del festival de este fruto en Panquehue: pesó 1,042 kg. En su Huerto Eco-Corcolén, donde trabaja junto a su esposa Brunilda y su hija Ana Belén, produce 20 tipos de hortalizas, como ajíes, pimentones, kale, lechuga y acelga, todo con semillas nativas de sus propias cosechas y de intercambio, ninguna comprada.

Tras participar en el Programa TAS, este agricultor fue seleccionado por INDAP como uno de los 4 faros de la Región de O’Higgins, lo que lo llena de orgullo. “Un huerto agroecológico tiene que ver con todo, con cuidar el agua, el medio ambiente, el sistema biológico, el ecosistema, la salud y el bienestar de las personas”, dice. Cuenta que gran parte del cuidado del suelo y las plantas lo hacen en forma natural los insectos y que si se requiere usa purines, macerado de ajo con ají, ortiga o jabón potásico. Para abonar, emplea compost con guano de distintos animales.

Según Patricio Camoglino, los faros tienen diversas representaciones en cada región y comuna en función de su identidad territorial y productiva: "Se busca que sean un ejemplo claro de avance en la transición a la agroecología en el contexto cultural en que están insertos y que permitan mejorar la capacidad de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena en la producción de alimentos sin contaminación y con alto valor nutritivo, valorando estos estilos de agricultura que cuidan la vida".

Regantes del sector El Durazno de Combarbalá celebran obra de entubamiento del canal Vado Bellaco

Escuchar al mundo rural y conocer en terreno una obra clave para la eficiencia hídrica marcaron la visita que realizó el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) a la Comunidad de Aguas Canal Vado Bellaco, en la comuna de Combarbalá.

La jornada, liderada por el director de INDAP Coquimbo, Víctor Illanes, partió con un conversatorio en la sede de la junta de vecinos de la localidad de El Durazno, donde el mundo campesino de la zona expuso sus principales requerimientos e inquietudes, abordando materias relacionadas con el fortalecimiento productivo, la optimización del riego y el acceso a instrumentos de fomento.

Luego, las y los participantes se trasladaron hasta el canal Vado Bellaco, donde gracias al Programa de Riego Asociativo (PRA) de la institución se ejecutó la obra correspondiente a la etapa N° 7, que consideró la entubación parcial de 385,9 metros lineales y la instalación de 15 compuertas prediales. La iniciativa busca reducir las pérdidas por infiltración durante la conducción del agua.

El presidente de la Comunidad de Aguas Canal Vado Bellaco, Claudio Vergara, valoró la visita y el apoyo de INDAP, y dijo que “contar con esta estructura nos ha servido para aprovechar el agua de buena forma. Los agricultores y las agricultoras han ganado en temas de eficiencia hídrica y eso nos permite seguir produciendo. Es importante trabajar con las autoridades, ya que entregar noticias e información a la gente campesina es muy relevante”.

Por su parte, Víctor Illanes resaltó que “estamos comprometidos con apoyar a las organizaciones de regantes y por eso en el canal Vado Bellaco hemos visto un trabajo colaborativo que se traduce en una intervención que mejora la gestión y aprovechamiento del agua y que beneficia a 22 vecinos del sector El Durazno. Igualmente, el conversatorio que realizamos fue muy provechoso, porque nos permite seguir conociendo las inquietudes de nuestros usuarios y usuarias”.

El apoyo para la etapa N°7 de obras en el canal consideró una inversión total de $81.642.862, siendo $77.440.342 el incentivo de INDAP y $4.202.520 de aporte de la población beneficiaria.

“Para el Ministerio de Agricultura es fundamental estar en terreno escuchando al mundo rural. Esta obra en el canal Vado Bellaco es un ejemplo de cómo el trabajo asociativo permite optimizar el uso del agua, en especial en el contexto de escasez hídrica que afecta a nuestra región. Esta iniciativa no solo mejora la eficiencia en la conducción, sino que entrega más equidad en la distribución del recurso”, señaló el seremi de Agricultura, Christian Álvarez.

La Comunidad de Aguas canal Vado Bellaco está compuesta por 22 regantes dedicados a la producción de frutas y hortalizas de temporada. Anteriormente la organización fue beneficiada por INDAP con la entubación parcial del canal en la etapa N° 5 y el revestimiento parcial en hormigón armado correspondiente a la etapa N° 3.

Jóvenes rurales y miembros del Comité Apícola de Aysén se capacitan con apoyo de INDAP y el GORE

En el marco del Programa de Fomento de la Apicultura Natural Regenerativa y Agroecológica para el Desarrollo Sostenible del Rubro en la Región de Aysén, financiada por el Gobierno Regional y ejecutada por INDAP, se realizaron dos jornadas de capacitaciones en Chile Chico los días jueves 19 y viernes 20 de febrero, donde se abordaron técnicas para mantener la salud de las colmenas y la clasificación de patologías de Apis melífera, entre otras materias.

A las jornadas asistieron usuarios y usuarias de INDAP que participan en la Mesa de Jóvenes Rurales y el Comité de Apicultores de la Patagonia (ApiPatagonia), para aprender sobre la implementación de prácticas de apicultura natural regenerativa y agroecológica, y así mejorar la productividad agrícola y apícola de la región.

La directora de INDAP Aysén, Yessica Lagos Cárdenas, destacó esta actividad señalando que “desarrollar instancias colaborativas de participación en la Región de Aysén es fundamentales para nuestra Agricultura Familiar Campesina, ya que específicamente en el rubro apícola se potencia la productividad agrícola y se diversifican ingresos que fortalecen la economía local, avanzando hacia sistemas agroalimentarios sostenibles”. 

Durante las capacitaciones se presentó la Ley Apícola 21.489: Reglamentos y Modificaciones en SIPEC Apícola, a cargo de Alejandro Zúñiga, del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Aysén, para dar a conocer la regulación de la protección y fomento de la apicultura en Chile, integrando el registro y declaración en el Sistema de Información Pecuaria (SIPEC). 

Asimismo, el encargado nacional apícola de INDAP, Christian Osorio, presentó la estrategia, fomento y desarrollo sostenible de la pequeña agricultura apícola en el país, recordando a los participantes la importancia del cuidado y protección de las abejas, la promoción de la polinización y contar con herramientas para crear competitividad ante el cambio climático.

Para la relatora apícola Ximena Retamales, profesional con una amplia experiencia en el rubro, la actividad “permitió saber a los apicultores y apicultoras que, a pesar de la diversidad de climas entre ellos, tienen un enorme potencial productivo y ecológico para desarrollar una apicultura regenerativa que ponga en valor el territorio y fortalezca la sustentabilidad a largo plazo”.

La profesional también destacó el interés, la motivación y las ganas de aprender de las y los apicultores, que trabajaron aspectos clave como el reconocimiento de enfermedades, el manejo sanitario preventivo, el fortalecimiento nutricional de las colonias y la importancia de comprender a la abeja como parte de un ecosistema más amplio. 

Franco Fourniel Miranda, quien vive en el sector Seis Lagunas y participa en el programa, se refirió al impacto que generan estas actividades: “Junto a mi familia tenemos abejas hace dos años y en el transcurso de 2025 entramos a este programa de apicultura natural regenerativa que de alguna manera nos ha reencantado. Nos ha permitido aprender el buen manejo de una colmena, las enfermedades que la pueden afectar, qué podemos hacer para evitar estas enfermedades y cómo aumentar nuestra productividad con un enfoque natural y regenerativo”.

INDAP promueve asociatividad en curso dirigido a la agricultura familiar de las provincias de Elqui y Limarí

El Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) ha promovido con fuerza el trabajo colectivo en la Agricultura Familiar Campesina e Indígena. Muestra de ello es el curso de asociatividad económica en el que participaron 10 usuarios y usuarias de las comunas de La Serena, Coquimbo y Punitaqui, y que se realizó a través del Programa Transferencia al Sector Público, ejecutado en convenio con el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE).

A través de esta iniciativa, quienes participaron en la capacitación pudieron conocer las principales características que tiene la gestión asociativa, tales como aspectos legales, organizacionales y económicos, ya sea a través de la conformación de grupos, organizaciones o empresas.

Miguel Fuentes, de la localidad de Las Rojas, comuna de La Serena, fue uno de los alumnos y dijo que “fue un complemento muy bueno, porque hay cosas que uno siempre aprende. Estoy formando una corporación sin fines de lucro que es la Corporación Apícola Sustentable, Elqui, La Serena, Chile, y me gustan estos cursos porque la asociatividad te enseña cómo debes trabajar, a quién tienes que recurrir, a qué fondo puedes acceder. Estoy agradecido por esta oportunidad”.

Específicamente, los usuarios o usuarias que asistieron al curso se adentraron en los desafíos y oportunidades de la asociatividad, así como también en su función y pertinencia. También se abordó la economía y el entorno para el emprendimiento, modelos cooperativos e instrumentos de fomento para el desarrollo de la asociatividad empresarial.

Sobre lo relevante de estas materias para el mundo rural, el director de INDAP Coquimbo, Víctor Illanes, dijo que “el cambio climático nos impone desafíos y, ante la pérdida de la biodiversidad y la escasez hídrica, se hace necesario fomentar la asociatividad y el trabajo en equipo para salir con mayores volúmenes de productos y mejores precios a los mercados. Es por eso que desde Gobierno del Presidente Boric hemos dado énfasis a la creación de cooperativas y al fortalecimiento de las ya existentes”. 

Agregó Illanes que “en la Estrategia 2023-2030 que tenemos en INDAP se promueve el trabajo en equipo, la asociatividad y el liderazgo de las dirigencias campesinas para así resolver los temas de sustentabilidad y también para generar las oportunidades de mercados inclusivos y cualquier otro tipo de instancia de comercialización”.

El encargado del Programa Transferencia al Sector Público de Sence, Eduardo Miranda, detalló que “esta es una línea muy especial para nosotros, porque nos permite llegar a usuarios y usuarias de INDAP con planes más abiertos que se adapten a sus propias realidades, que son realidades que muchas veces desde el escritorio no se ven”.

Por su parte, el seremi de Agricultura, Christian Álvarez, expresó que “quienes fueron parte de este curso culminaron un proceso que fue muy significativo, en el sentido de que aprendieron temas relevantes para conformar una organización o desarrollar una iniciativa colectiva. Como Minagri esto nos enorgullece, porque vemos que hay un amplio interés por organizarse y así progresar con más fuerza”.

Además de este curso de asociatividad para la agricultura familiar, a través del convenio con Sence se concretó el año pasado uno de “Comercialización en Mercados Campesinos”, dirigido a 16 usuarios y usuarias de las comunas de Ovalle, Monte Patria y Río Hurtado, y otro sobre “Manejo y transición agroecológica de la Agricultura Familiar Campesina en un escenario de cambio climático básico”, para 15 participantes de Combarbalá.