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“Los PDAS son una oportunidad para fortalecer la discusión técnica y mejorar la gestión de los programas de asesoría”

En el marco del programa Chile Alimenta el Futuro, INDAP impulsa un proceso de transformación institucional para fortalecer la seguridad alimentaria y modernizar la planificación técnica en las agencias de área.

Uno de los pilares de este cambio son los Planes de Desarrollo Agropecuario Sustentables (PDAS), una herramienta que organiza la intervención por rubros estratégicos con foco en la sostenibilidad y productividad de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena (AFCI).

Conversamos con Juan Jiménez Cortés, punto focal del programa en la División de Fomento de INDAP, sobre los avances y desafíos de esta implementación en las regiones pioneras.

¿Qué son los PDAS y en qué se diferencian de otros instrumentos?

Los PDAS son una herramienta de planificación estratégica por rubro o especie elaborada a nivel de la agencia de área.A diferencia de otros instrumentos estructurados por la Unidad Operativa, los PDAS permiten orientar las decisiones técnicas de manera más integral en el corto y mediano plazo. El objetivo es priorizar problemas y soluciones técnicas para mejorar el desempeño productivo de los usuarios de los programas de asesoría técnica.

¿Cómo permiten los PDAS abordar la diversidad productiva de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena?

Fortalecen el análisis técnico en cada agencia de área, lo que permite abordar la complejidad productiva de cada territorio. La metodología considera una priorización gradual de rubros desde el primer año, lo que facilita enfrentar los desafíos de forma más ordenada y estratégica.

¿De qué forma se incorpora la sustentabilidad en los PDAS?

Cada PDAS busca que las soluciones técnicas incorporen explícitamente un componente de sustentabilidad. Promovemos prácticas que aumenten la competitividad sin comprometer los recursos naturales ni la viabilidad futura de los sistemas productivos de la AFCI.

¿Cómo ha sido el trabajo en terreno hasta ahora?

Las regiones de Valparaíso, Maule y Los Ríos iniciaron la implementación a fines de 2025, con el apoyo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). Actualmente, estas regiones ya avanzan hacia la segunda fase de esta metodología de trabajo.

¿Qué actores participan en el desarrollo de los PDAS?

La metodología contempla diversas instancias participativas que integran a referentes técnicos, especialistas por rubro, equipos extensionistas y usuarios, según los requerimientos de cada etapa. Esta participación es clave para asegurar que los planes reflejen la realidad productiva local.

¿Qué beneficios concretos tendrán las y los productores al contar con PDAS?

Los PDAS ofrecen una planificación con un horizonte de cinco años. Esto permite: 1) Optimizar la asesoría técnica: definir prácticas más pertinentes y eficientes. 2) Mejorar el financiamiento: lograr una mejor articulación con los instrumentos de apoyo económico. 3) Resultados: contar con evidencia de las actividades y logros de la asesoría técnica. 

¿Cómo aportan los PDAS al proceso de modernización institucional?

Esta herramienta contribuye a la modernización institucional en dos ejes: 1) Calidad: orienta de forma precisa las acciones prediales. 2) Evaluación: fortalece la capacidad de medir resultados para aumentar el impacto de los programas.

¿Qué desafíos ha implicado implementar este enfoque a nivel nacional?

Como todo cambio metodológico, ha requerido un esfuerzo operativo adicional, ya que se requiere instalar un nuevo enfoque de trabajo. Las regiones pioneras, que han desarrollado un gran trabajo, han permitido generar capacidades y aprendizajes para una futura expansión nacional.

¿Cómo se proyecta el uso de los PDAS una vez finalizada la etapa de implementación del programa?

La metodología permitirá ajustar progresivamente la forma en que se definen las orientaciones técnicas en las agencias de área. Lo más relevante es que los PDAS contribuyen a consolidar la discusión técnica por rubros como un eje estructural de la planificación de los programas de asesoría técnica, optimizando las estrategias de intervención en el corto y mediano plazo.

¿Qué mensaje entregaría a los equipos territoriales y a la Agricultura Familiar Campesina e Indígena sobre la importancia de los PDAS?

El programa Chile Alimenta el Futuro contempla múltiples acciones orientadas a modernizar la gestión institucional. Si bien los PDAS son hoy el componente más visible en las regiones pioneras, no constituyen la única iniciativa. Representan, sin embargo, una oportunidad concreta para reinstalar la discusión técnica por rubros como un elemento central de la planificación en el nivel de las agencias de área. Mejorar y optimizar la gestión de los programas de INDAP es una tarea permanente. Es parte de nuestra responsabilidad demostrar que las acciones implementadas generan resultados e impactos sostenibles en los usuarios de la institución.

Mujeres rurales de Santa Bárbara inauguran Mercado Campesino INDAP: inversión cercana a los $30 millones

INDAP concretó la apertura de este espacio de ventas y la adquisición de una sala de procesos, beneficiando a 11 agricultoras de los programas Prodesal y PDTI que producen hortalizas, huevos, flores, plantas y artesanías.

Felices con la puesta en marcha del Mercado Campesino de INDAP se manifestaron las agricultoras de Santa Bárbara que todos los martes y viernes, entre las 9 y 14 horas, venderán sus productos en la Plaza de Armas de la comuna.

Así lo señaló Carmen López, presidenta del Mercado Campesino de Santa Bárbara, integrado por 11 mujeres rurales vinculadas a los programas Prodesal y PDTI, y dedicadas a la producción de mermeladas, conservas, hortalizas, huevos, frutas de temporada, flores, plantas ornamentales y artesanía en lana, entre otros rubros. “Esta instancia de comercialización era muy esperada, ya que nos permitirá mejorar nuestros ingresos y vender directamente a los vecinos de la comuna”.

Carmen López agregó que a la entrada en funcionamiento del Mercado Campesino –con un total de $9 millones para toldos, mesas, pecheras, pizarras y manteles, entre otros insumos– se suma la adquisición e implementación de un clinbox o sala de procesos –inversión de $21 millones–, que les permitirá obtener resolución sanitaria para la elaboración de mermeladas, conservas y pastas.

El delegado presidencial provincial de Biobío, Javier Fuchslocher, destacó que “este Mercado Campesino es una herramienta concreta para fortalecer la autonomía económica de las mujeres rurales y potenciar el desarrollo productivo del territorio, generando más oportunidades para las familias campesinas”.

A su vez, el director (S) de INDAP Biobío, César Hidalgo, manifestó que el servicio ha invertido en la Agricultura Familiar Campesina e Indígena de Santa Bárbara, a través de sus programas de fomento, créditos, asesoría, emergencias e incentivos, un total de $810 millones, beneficiando a más de 550 agricultores y agricultoras junto a sus familias.

“Es muy gratificante inaugurar un nuevo Mercado Campesino en la región, en especial cuando lo integran sólo mujeres, quienes por mucho tiempo requerían de un espacio para comercializar de forma directa y constante sus productos, lo cual les servirá para mejorar sus ingresos y calidad de vida”, añadió Hidalgo.

El alcalde de Santa Bárbara, Cristian Oses, valoró la iniciativa señalando que “este espacio permitirá visibilizar el trabajo de las agricultoras, fortalecer la economía local y acercar productos de calidad a la comunidad”.

El Mercado Campesino de Santa Bárbara se suma a otros 17 ya existentes en la región del Biobío, de los cuales 7 están en la provincia de Biobío (Mulchén, Nacimiento, Negrete, Tucapel, Cabrero, Yumbel y Quilaco).

Planes de Desarrollo Agropecuario Sostenibles: La hoja de ruta de INDAP para transformar la gestión en terreno

Los PDAS representan uno de los motores de la modernización que la institución está impulsando. Valparaíso, Maule y Los Ríos son las primeras regiones en implementar esta iniciativa, que pretende un desarrollo estratégico de nuestra Agricultura Familiar Campesina e Indígena.

En el marco del programa Chile Alimenta el Futuro, una iniciativa de modernización institucional con respaldo técnico y financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la implementación de los Planes de Desarrollo Agropecuario Sostenibles (PDAS) sigue avanzando. 

De acuerdo con la planificación del programa, la nueva estrategia busca aprovechar la experiencia y calidad de los equipos para fortalecer su trabajo en terreno. Al respecto, Diego Morales, coordinador del programa en Maule, destaca que este compromiso trasciende los períodos de administración: "No es una iniciativa de un gobierno de turno, sino que es una iniciativa institucional con el compromiso de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo". Con este respaldo, los equipos regionales y de área cuentan con una base sólida para proyectar cambios tecnológicos y de gestión que requieren tiempo para mostrar resultados observables en la calidad de vida de los agricultores.

Trabajo con sentido territorial

En términos sencillos, un PDAS es un instrumento de planificación territorial que funciona como una hoja de ruta para orientar y articular el trabajo de fomento en cada agencia de área. Su propósito es apoyar una intervención más focalizada, priorizando rubros estratégicos definidos desde el propio territorio y considerando también el componente multirrubro, que incluye actividades de autoconsumo o sin una especialización productiva predominante.

“La implementación de estos planes busca resolver una falencia histórica identificada en la institución: la falta de una planificación de mediano plazo que ordene las intervenciones”, explica Isabel Martínez, consultora de IICA Chile. “El PDAS es la primera estructura que lo que busca es orientar la acción institucional y de fomento de INDAP en un horizonte de mediano plazo, permitiendo identificar prioridades y líneas de trabajo que realmente logren mover la aguja en el desarrollo de los rubros locales. Al contar con criterios alineados, los equipos de INDAP, los extensionistas y los actores locales pueden trabajar bajo un marco común, lo que simplifica la toma de decisiones y el seguimiento de los resultados”, indicó.

La experiencia en las regiones pioneras

El despliegue de los PDAS no parte de cero. En 2025 se avanzó significativamente en tres regiones: Valparaíso, Maule y Los Ríos. En ellas, el trabajo involucró a 29 agencias de área, donde se han realizado talleres de cocreación y validación con la participación activa de funcionarios, extensionistas y, fundamentalmente, los propios agricultores. Esta etapa ha sido fundamental para ajustar la metodología y asegurar que las soluciones propuestas no sean impuestas, sino que nazcan de la realidad local.

José Manuel Valenzuela, encargado de Planificación Estratégica en la Región del Maule y punto focal regional del programa, es enfático al respecto: "Este proceso ha sido un aprendizaje muy valioso en temas metodológicos, de ordenamiento, planificación y participación, un conocimiento que hemos compartido con todo el equipo a cargo del programa. Este cambio no debe verse como una carga adicional de trabajo, sino como una inversión necesaria para ganar eficiencia. El objetivo de este esfuerzo inicial de diseño es que logremos contar con sistemas de información integrados que nos permitan tomar mejores decisiones”.

¿Cómo se construye un PDAS?

La construcción de un PDAS sigue una secuencia lógica diseñada para ser replicable pero adaptable a cada zona. El proceso se inicia con la conformación de un equipo de trabajo regional y de área, con roles claros para asegurar que la planificación no dependa de una sola persona y sea sostenible en el tiempo. Posteriormente, se levanta y ordena información clave del territorio; esto no consiste en acumular datos, sino en identificar brechas, potenciales y condiciones críticas que afecten a los rubros prioritarios.

Una fase crucial es la identificación de los rubros estratégicos y su validación participativa. Romina Canales, coordinadora de Agronova, consultoría para los PDAS, explica que “el proceso conlleva identificar problemáticas y generar un ´inventario de soluciones´ que sirva de apoyo para todos los programas de asesoría, como SAT, Prodesal y Cultivos Tradicionales”. Finalmente, se busca un alineamiento interno para que el PDAS no sea un documento paralelo, sino el centro de la operación diaria. “El principal beneficio es que todos van a hablar el mismo idioma", afirma Canales, destacando que tener esta hoja de ruta compartida permite avanzar sistemáticamente en componentes de sostenibilidad durante los cinco años de vigencia del plan.

Modernización y eficiencia institucional

Avanzar hacia la modernización de INDAP implica estandarizar metodologías por rubro para facilitar la supervisión y el apoyo técnico de los equipos. Gerardo Verdugo, jefe de Operaciones de INDAP Valparaíso y punto focal regional, destaca que el PDAS ofrece una puesta en escena clara que antes no existía: “El plan ordena porque entrega una propuesta técnica concreta sobre cómo desarrollar las intervenciones en cada sector”. Según Verdugo, esto simplifica significativamente la revisión de las asesorías externas: “Ya no vamos a estar abiertos a lo que invente un consultor; el trabajo del funcionario será verificar que los planes de trabajo se alineen con las acciones sugeridas y validadas dentro del marco del PDAS".

Este nuevo ordenamiento se centra en el impacto real sobre las familias agricultoras. Diego Morales, coordinador regional para los PDAS en el Maule, subraya la relevancia de este giro estratégico: “Muchas veces como institución nos enfocamos demasiado en la parte administrativa y en cumplir con el presupuesto, pero lo fundamental es definir dónde ponemos las fichas y el foco; esa es la brecha que con este trabajo vamos a mejorar. En definitiva, los PDAS buscan nivelar la calidad de la extensión a nivel nacional, garantizando que cada productor reciba una asesoría técnica pertinente y de alto estándar, independientemente del programa en el que participe o la región donde esté".

Compromiso territorial y proyección 2026

Los avances son tangibles y se respaldan con datos: a la fecha ya se han realizado 17 talleres de cocreación en las regiones del país para validar el diseño preliminar, además de un taller de socialización nacional virtual que contó con una alta convocatoria. En este proceso, las lecciones aprendidas en las regiones pioneras (Valparaíso, Maule y Los Ríos) están siendo fundamentales para robustecer la metodología que se implementará en todo Chile. Paula Fredes, jefa del Área Petorca, resume el sentido de este desafío: “Es clave que todos nos sumemos; este trabajo es un aporte directo a nuestros ejes estratégicos como INDAP y nos entrega orientaciones concretas para mejorar la producción y el emprendimiento de nuestros usuarios”, indicó.

El llamado a todos los funcionarios y funcionarias es a comprender el cambio como una herramienta que, en el largo plazo, reducirá la carga laboral al dar claridad y estructura al trabajo diario. El PDAS no viene a reemplazar el conocimiento que los equipos tienen sobre sus territorios, sino a potenciarlo, organizarlo y darle el respaldo institucional y financiero necesario para que las soluciones lleguen con mayor precisión a quienes más lo necesitan. Con la mirada puesta en los próximos cinco años, INDAP se encamina a una gestión más ágil, integrada y, sobre todo, conectada con la realidad productiva de cada rincón de Chile.

Más allá del "Mari Mari": 5 claves para visitar una comunidad mapuche con respeto

Si alguna vez te han invitado a una comunidad mapuche o trabajas en territorio rural, es probable que te preguntes cómo comportarte adecuadamente para no faltar el respeto involuntariamente. El protocolo mapuche, o Azkünuwün, es un sistema de autorregulación que busca la armonía entre las personas y el entorno.

Aquí te dejamos 5 claves esenciales extraídas del manual del Programa de Desarrollo Territorial Indígena INDAP – CONADI (PDTI) desarrollado por INDAP para que tu visita sea un verdadero encuentro cultural:

  1. El reloj no manda, manda el sol 

Olvídate del horario de oficina. Para visitar a una autoridad ancestral (como un Lonko o Machi) o tratar temas importantes, el horario ideal es desde el amanecer hasta el mediodía (cuando el sol está subiendo). La energía de la mañana es vital. Si llegas tarde, saludas, pero ten en cuenta que los asuntos serios se tratan con la luz creciente.

  1. El saludo es un círculo 

Al llegar a una reunión o trawün, nunca saludes en zigzag. El saludo debe hacerse de derecha a izquierda, en círculo, en sentido contrario a las agujas del reloj. Y ojo: si eres visita, debes saludar a todos, sin excepción, incluidos los niños.

  1. No llegues con las manos vacías: el Yewün 

En la cultura mapuche, la reciprocidad es clave. El concepto de Yewün significa llevar un aporte. No se trata de pagar, sino de compartir. Puede ser comida, yerba mate o algún presente para compartir la mesa (mishawün). Llegar sin nada y solo a pedir información puede verse como una falta de consideración.

  1. El arte de conversar: el Pentukun 

Si vas a hablar con un dueño de casa o autoridad, no vayas "al grano" inmediatamente. Existe un protocolo llamado Pentukun. Primero se pregunta por la salud, luego por la familia, después por los animales/tierra y finalmente por la comunidad. Es una "radiografía" del estado anímico del otro antes de hablar de negocios o proyectos.

  1. Acepta el mate y la comida 

Rechazar comida es una ofensa grave. Si te sirven, acéptalo. Si no puedes comer todo, existe el concepto de Rokiñ: puedes (y a veces debes) llevarte lo que sobró a tu casa. Y un consejo de oro: no digas "gracias" al primer mate, porque significa que no quieres más. Da las gracias solo cuando estés satisfecho.

Estas cinco claves son solo el punto de partida para construir relaciones de confianza y respeto mutuo en el territorio. Si quieres profundizar en el arte del saludo protocolar, aprender frases básicas en Mapudungun o entender la importancia del Pentukun, te invitamos a revisar la guía completa. 

Descarga aquí el manual "Azkünuwün: Autorregulación Mapuche" y accede a herramientas esenciales para una extensión rural con verdadera pertinencia cultural.

El agua está viva: una lección mapuche sobre ecología y producción

Para la agronomía tradicional, un bosque es madera y un río es un recurso hídrico. Para la cosmovisión mapuche, ambos son Lof (comunidades de vida) habitadas por Ngen (espíritus protectores). Entender esto es vital para cualquier proyecto productivo o de conservación en el sur de Chile.

El bosque es una familia 

El manual Azkünuwün, desarrollado por INDAP para mejorar la vinculación con las comunidades mapuche, explica que los bosques nativos no son solo árboles; son una red de relaciones. Existe un "árbol madre" (Ngen-mawida) que concentra la energía del lugar. Cortar árboles indiscriminadamente o gritar dentro del bosque no solo daña la madera, sino que transgrede a los Ngen, lo que rompe el equilibrio (balanza) y puede provocar enfermedades o desastres naturales.

El agua no es solo H2O 

¿Sabías que para una Machi el agua potable o de estanque no sirve para sanar? El agua de vertiente, cascada (Trayenko) o pozo tiene newen (energía vital). El agua estancada o tratada se considera "agua muerta".

El manual relata un caso real: una Machi rechazó un proyecto de estanques de acumulación de agua de INDAP, aunque estaba instalado y listo. ¿La razón? Para sus remedios y ceremonias, necesitaba agua viva, conectada con la tierra, no agua estancada en plástico.

¿Cómo aplicar esto hoy? 

Si vas a realizar un proyecto de riego, limpieza de cauces o manejo forestal:

  1. Pide permiso: realiza un Llellipun (rogativa) antes de intervenir la naturaleza.
  2. Identifica los sitios sagrados: lugares como los Menoko (hualves/humedales) son farmacias naturales y templos espirituales que no deben ser drenados ni alterados.
  3. Escucha a los ancianos: ellos saben dónde habitan los Ngen y cómo trabajar la tierra sin romper su equilibrio vital.

Integrar esta visión en los planes de manejo forestal o proyectos de riego no es solo un requisito institucional, es la única forma de asegurar intervenciones sostenibles que no transgredan el equilibrio del territorio. Para conocer los protocolos específicos sobre el manejo de bosques, el acceso al agua y el resguardo de sitios de significación cultural como los Menoko, descarga el manual "Azkünuwün" aquí y comienza a trabajar con una nueva perspectiva.

Ana Araya cambió Santiago por el campo de Punitaqui: ahora produce olivos y quiere hacer su propio aceite

Tras vivir más de cuatro décadas en la Región Metropolitana, hace cerca de ocho años Ana Araya Barraza tomó la decisión de regresar a la localidad de La Higuera, en la comuna de Punitaqui, para reencontrarse con sus raíces. Hoy está encargada de la parcela de sus padres, un lugar donde creció pero en el que, reconoce, “no sabía cómo se trabajaba, porque mi papá hacía las cosas y ahora me tocó aprender”. Ahí tiene olivos para la comercialización de aceitunas de mesa y en menor cantidad paltos.

La emprendedora cuenta que la tranquilidad y la seguridad que hay en el campo fueron los motivos por los que con su familia decidieron armar las maletas y volver a tierras limarinas. “Esta paz no se compara con nada, es algo realmente impagable”, dice.

Durante el tiempo que estuvo en Santiago estudió peluquería y también tomó cursos de depilación y masofilaxia (disciplina que utiliza técnicas de masaje para el tratamiento de alteraciones estéticas corporales y faciales), entre otros.

Sus deseos de aprender nuevas materias siempre fueron grandes y así lo demostró el 2023, cuando ya radicada en su comuna natal se acreditó como usuaria del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y participó en el primer ciclo del programa de Transición la Agricultura Sostenible (TAS) —ejecutado por INDAP en convenio con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA)—, el que durante dos años le brindó asesoría e inversiones para abrirse paso al mundo de la agroecología.

“Fue maravilloso, porque adquirí más conocimientos. Yo no tenía idea de cuidar mi parcela, de cuidar mis arbolitos con productos naturales como los que nos enseñaron a hacer. Ahora tengo hasta lombriceras para obtener humus, hago bokashi y otros biopreparados, lo que es favorable porque es más barato en comparación a los insumos químicos”, señala con orgullo.

Respecto al trabajo de Ana y el impacto que ha significado el apoyo de INDAP en su vida, el director regional de la institución, Víctor Illanes, destaca que “el programa TAS ha sido fundamental para que nuestros usuarios y usuarias puedan dar un salto en saberes y prácticas amigables con el medio ambiente. Para nosotros es significativo ver cómo una productora ha logrado apropiarse de estas herramientas y proyectar nuevos desafíos, como elaborar sus propios abonos y fertilizantes”.

Ana Araya dice que tiene sus sueños claros: a corto plazo, espera poder hacer su propio aceite de oliva, dando un nuevo valor agregado a su producción, considerando todo el aprendizaje adquirido este último tiempo y aprovechando sus 95 árboles frutales.

“La historia de esta usuaria de INDAP refleja lo que impulsamos como Ministerio de Agricultura, que es más oportunidades, más conocimiento y más herramientas para que el mundo campesino pueda desarrollarse de manera sustentable. Vemos cómo Ana, que decidió volver a sus raíces, está aplicando técnicas agroecológicas, reduciendo costos y potenciando la calidad de sus productos”, sostiene el seremi de Agricultura, Christian Álvarez.

A sus casi 70 años de edad, esta emprendedora dice sentirse orgullosa de ser una mujer rural y de aportar con su labor a la seguridad y soberanía alimentaria de su comuna y la región.

INDAP Coquimbo abre concurso Progyso para fortalecer la gestión de organizaciones campesinas

El Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) cuenta con el Programa de Gestión y Soporte Organizacional (Progyso), que recientemente abrió un concurso en la Región de Coquimbo. Las organizaciones campesinas interesadas pueden presentar sus propuestas hasta el 16 de marzo a las 13 horas y los resultados finales serán publicados el06 de abril.

Respecto a lo beneficioso que es acceder a esta iniciativa, el director regional del servicio, Víctor Illanes, sostuvo que “cuando las organizaciones campesinas están fortalecidas no solo mejora su gestión interna, sino que también amplían sus oportunidades de desarrollo. Por eso, invitamos a todas las organizaciones de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena de la región a postular, para que puedan potencien su trabajo y sus capacidades y proyecten su crecimiento en el tiempo”.

A través de este programa, INDAP apoya el fortalecimiento de las habilidades y capacidades de las organizaciones de representación campesina nacionales, regionales y locales, para que mejoren sus canales de comunicación, amplíen su grado de representación y optimicen su interlocución con el sector público y privado. Además, fomenta el diálogo social, promueve acciones de extensión y facilita el vínculo de sus asociados con los instrumentos de INDAP en el ámbito rural.

Para este fin, se otorgan incentivos económicos destinados a financiar actividades que fortalezcan la gestión organizacional y apoyen el soporte administrativo de las organizaciones.

El seremi de Agricultura, Christian Álvarez, dijo que “como gobierno estamos convencidos de que cuando las organizaciones de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena se van consolidando eso conlleva a un mayor bienestar para el mundo rural. Por eso, el concurso Progyso que abrió INDAP es clave para cumplir este propósito y una oportunidad para proyectarse y crecer en el campo”.

En el concurso pueden participar las organizaciones de representación campesinas de cobertura regional y local constituidas mayoritariamente por pequeños productores agrícolas o campesinos que cuenten con personalidad jurídica. Tienen que estar acreditadas ante INDAP y en sus estatutos debe quedar establecido desarrollan programas o actividades que benefician al sector rural. 

En caso de que la cobertura de la organización abarque más de una región, solo podrá presentar su postulación en una de ellas, y las organizaciones nuevas deberán solicitar su certificación de usuario de INDAP.

Las bases del llamado a concurso ya están a disposición de los interesados y pueden ser retiradas en la dirección regional de INDAP Coquimbo (Pedro Pablo Muñoz 200, La Serena) o en las agencias de área: La Serena (Av. Juan Cisternas 1235, teléfono 51 2673856), Ovalle (Miguel Aguirre Perry 335, Edificio Público, oficina 201, teléfono 53 2422500), Monte Patria (Pasaje Bulnes, casa 6, teléfono 53 2 422520), Combarbalá (Maipú 96, teléfono 53 2422553) e Illapel (Independencia 0279, teléfono 53 2422530). También puede solicitarse a los correos abrito@indap.cl y mandueza@indap.cl.

Licores artesanales La Cuesta innova con sistema braille en sus botellas para promover la inclusión

Hace casi 15 años, Samuel Ponce y Paulina Cataldo dejaron su antigua vida en Quilpué para regresar a la tierra natal de Samuel, en Quebrada Alvarado, comuna de Olmué, y apostar por un sueño común: hacer licores artesanales con identidad local, profundamente conectados con el territorio y, como hoy los distingue, con un fuerte compromiso con la inclusión.

Actualmente, su emprendimiento Licores La Cuesta no solo destaca por sus sabores, sino también por una innovación poco habitual en este tipo de productos: incorporaron el sistema braille (sistema de lectura y escritura táctil) directamente en el vidrio de sus botellas, transformando su producto en una propuesta concreta de inclusión.

“Tenemos una botella innovadora en la que no solo está nuestro logo y nuestra identidad local, sino también el nombre en braille incorporado en el vidrio con un relieve táctil que dice básicamente ‘licor de hierba y frutos silvestres. Chile’. Es una botella inclusiva, no solo en su lectura, sino también en su sistema abre fácil, diseñado para mejorar el agarre y facilitar el giro de la tapa en las botellas”, explica Paulina.

La apuesta por la inclusión no termina ahí. Su bodega cuenta con acceso mediante rampa para facilitar la visita de personas con movilidad reducida, reforzando así una experiencia accesible tanto en el producto como en el espacio físico.

Un proyecto familiar

El emprendimiento fue una iniciativa familiar que comenzó literalmente en la cocina de su casa con una olla de 30 litros. “Partió como una necesidad familiar y de desarrollo. Con el conocimiento heredado y mucha convicción, comenzamos esta actividad, que como todo negocio tuvo muchas dificultades al inicio”, recuerda Samuel.

Los primeros licores que elaboraron fueron con hierbas de recolección silvestre y de su huerta –boldo, salvia, menta y peumo boldo–, además de mistela y licor de manjar. La buena recepción los motivó a ampliar la oferta hacia sabores frutales. “Después vinieron nuestros favoritos: frutilla, maqui, níspero y otros que han tenido excelente aceptación. Próximamente estrenaremos licor de frambuesa”, adelanta. 

La materia prima es producida por ellos y también mediante asociatividad con otros usuarios de INDAP de distintas zonas del país, lo que les permite asegurar productos limpios y libres de agroquímicos.

Desde sus inicios, Licores La Cuesta ha contado con el respaldo del programa Prodesal, que se ejecuta en convenio entre INDAP y la Municipalidad de Olmué, accediendo a asesorías técnicas, proyectos de inversión y créditos que les permitieron avanzar desde una producción artesanal doméstica a una bodega equipada y sala de procesos.

“INDAP ha sido un pilar fundamental. Partimos con pequeños subsidios para implementar el equipamiento, luego invertimos en ollas de acero inoxidable y hoy contamos con infraestructura adecuada. Además, el Mercado Campesino Itinerante nos ha permitido darnos a conocer y crecer”, señala Samuel.

Para este productor, el éxito de su emprendimiento ha sido un proceso más que una meta: “El éxito está en las cosas sencillas. Es un proceso ascendente que requiere persistencia y constancia. Las ideas necesitan tiempo, prueba y error. Cada paso que uno da es parte del éxito”, reflexiona.

Ahora, el desafío de esta pareja de olmueínos es ampliar su presencia en restaurantes, puntos de distribución y nuevos mercados, con la mirada puesta no solo en el crecimiento regional, sino también nacional.

El director de INDAP Valparaíso, Sergio Valladares, destacó la evolución del emprendimiento: “Es un orgullo contar con productores como ellos en el Mercado Campesino Itinerante. Han demostrado una evolución notable, incorporando identidad, calidad e inclusión en su producto con el sistema braille. Como institución reafirmamos nuestro compromiso de seguir apoyando a nuestros usuarios y usuarias para que alcancen estos estándares de desarrollo”.

INDAP Los Ríos avanza en la implementación de los PDAS con una jornada de trabajo en La Unión

Con foco en fortalecer la planificación territorial y modernizar el modelo de intervención en terreno, INDAP Los Ríos –como región pionera– desarrolló una jornada de diálogo técnico y levantamiento de información en la comuna de La Unión, en el marco del programa Chile Alimenta el Futuro BID INDAP, que impulsa la implementación de los Planes de Desarrollo Agropecuario Sostenibles (PDAS). 

La actividad, realizada el 26 de enero, permitió conocer el estado de avance de los PDAS en la región, identificar brechas operativas y metodológicas, y analizar tensiones y preocupaciones asociadas al proceso de modernización institucional. Participaron en la jornada 24 funcionarias y funcionarios provenientes de distintas agencias de área y unidades territoriales, en un espacio articulado junto al Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Universidad de California Davis (UC Davis).

Alejandra Bartsch Carvallo, directora de INDAP Los Ríos, relevó que este proceso busca “hacer más eficiente” el accionar institucional y el uso de los recursos de fomento, desde el crédito hasta los incentivos no reembolsables, destacando que la construcción de los PDAS se está desarrollando con participación de equipos de agencia, jefaturas y agricultoras y agricultores del territorio.

En la misma línea, César Altamirano, jefe de Operaciones de INDAP Los Ríos, explicó que el pilotaje ha permitido retomar conversaciones técnicas con equipos regionales y de área, y poner sobre la mesa temas clave, pensando en lo que es relevante para la Agricultura Familiar Campesina e Indígena. “Esperamos tener robustecidos nuestros programas de fomento y que nuestros usuarios y usuarias también sientan el alcance y la meta del proceso en el tiempo”, destacó.

Según lo observado en la visita regional, la metodología fue valorada por su enfoque lúdico y por aportar herramientas concretas para trabajar conceptos como flexibilidad, concentración y adaptación a los cambios. A la vez, los equipos plantearon la importancia de ampliar la participación para “institucionalizar” el proceso y fortalecer su continuidad, considerando la sensibilidad existente ante eventuales cambios. También se propuso revisar canales y sumar métricas para evaluar las comunicaciones internas asociadas a los PDAS.

Desde la mirada territorial, Edison Pinilla, jefe del Área Mariquina, destacó el valor de que los usuarios puedan participar y opinar sobre rubros a priorizar, lo que permite ordenar inversiones y avanzar con una visión de mediano y largo plazo “de manera más sistematizada y eficiente”.

Los PDAS funcionan como una hoja de ruta para pasar de la reacción a la estrategia, alineando la intervención de INDAP en torno a rubros priorizados en el territorio, dentro de un marco de cinco años asociado al financiamiento y respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Finalmente, Sebastián Acosta, jefe nacional de Fomento, subrayó desde La Unión que el objetivo es consolidar un mecanismo distinto de planificación y fortalecer el trabajo de las agencias de área para entregar una atención “más fuerte técnicamente” a través de programas como Prodesal y SAT, con miras a una Agricultura Familiar Campesina e Indígena más próspera en los próximos años. 

INDAP Coquimbo coordina junto al comité técnico del Plan Caprino la hoja de ruta para este 2026

Una fructífera instancia de diálogo y coordinación realizó el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) en la Región de Coquimbo en el marco del Programa de Fortalecimiento a la Producción y Comercialización Sustentable del Rubro Caprino Lechero (Plan Caprino). En Illapel se dieron cita usuarios y usuarias de diversas comunas que participan de la iniciativa, los equipos de la institución y consultores para abordar en conjunto cómo fortalecer su implementación y alcance territorial.

Mediante el Plan Caprino, el servicio del agro ejecuta un trabajo estratégico, al ser un instrumento de adaptación al cambio climático y la escasez hídrica, a la vez que sostiene la viabilidad económica y social de la capricultura lechera campesina en un territorio altamente vulnerable. En esta región participan 184 usuarios y usuarias en el programa.

Sobre la jornada, la productora caprina de la comuna de Illapel Deysi Zepeda comentó que fue muy positiva, sobre todo porque “son instancias que nos permiten seguir avanzando. En mi caso, tengo mejoradas mis cabras y en un sistema semiestabulado. Con el Plan Caprino he avanzado bastante”.

El director regional de INDAP, Víctor Illanes, dijo que la actividad correspondió al Comité Técnico Regional (CTR) del Plan Caprino y permitió “presentar los objetivos y lineamientos del programa, así como también las principales directrices para su desarrollo en el período en curso. Se generó un espacio de diálogo para recoger la opinión y aportes de los usuarios y las usuarias, ya que sabemos que es esencial para brindar un mejor servicio a la Agricultura Familiar Campesina e Indígena”.

Por su parte, el seremi de Agricultura, Christian Álvarez, sostuvo que “son muy positivas este tipo de acciones, ya que contribuyen a que el mundo rural vaya progresando cada vez más. Desde el Gobierno del Presidente Boric hemos estado constantemente junto al rubro caprino y este trabajo que realiza INDAP para establecer la hoja de ruta del Plan Caprino llevará a que sus participantes cuenten con los apoyos necesarios y adecuados para consolidar sus emprendimientos”.

Productora de flores comestibles de Copiapó Gianina Santana inició proceso de certificación orgánica

Gianina Santana produce flores comestibles en Copiapó y las vende principalmente a cadenas de restaurantes de la zona. Su emprendimiento lo realiza desde hace poco más de un año, tiempo en el cual se ha posicionado como una alternativa atractiva para la cocina local. La agricultura recibió en su predio la visita de Tierra Viva, entidad que agrupa a agricultores ecológicos certificados de la Región de Atacama, quienes formalizaron con ella su período de inicio previo a la certificación orgánica por parte del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). 

 "Yo creo que tiene que ver con la congruencia que uno tiene en la vida como productor y como persona, porque si bien producimos flores acá en el desierto de Atacama, también es una cadena de otras labores integradas como por ejemplo cómo cuidamos el agua o los sistemas de riego, o el cuidado del medioambiente. Nosotros tenemos una cadena ecológica en el predio con diversas aves e insectos porque no usamos pesticidas ni productos sintéticos ni tóxicos. No podría cultivar ni vender flores con pesticidas para comer, sino de tipo decorativo u ornamental, y esa no es la idea", dice Gianina. Agrega que "nuestra producción de flores comestibles es un manifiesto de una agricultura limpia en condiciones extremas".

Un paso fundamental en su trabajo, comenta, fue haber participado en el seminario nacional Sistemas de Participación y Garantía. La instancia fue organizada por INDAP en conjunto con Tierra Viva y contó con el financiamiento de instituto junto al Programa de Transferencia Tecnológica e Inversión Productiva del Gobierno Regional (AFCI).

Paola Torres González, directora de INDAP Atacama, sostiene que “como gobierno tenemos el mandato de seguir impulsando sistemas agroalimentarios sostenibles y biodiversos basados en soluciones que provienen de la misma naturaleza, y este es un caso que comenzó a gestarse desde el seminario sobre agricultura orgánica que tuvimos el año pasado. Queremos que más agricultoras y agricultores de la región como Gianina puedan tomar la decisión de transitar hacia modelos de agricultura sustentable y resiliente con menor impacto en el entorno”.  

Al respecto, el gobernador regional Miguel Vargas Correa destaca la relevancia de esta iniciativa para el desarrollo de la región. “Es el lo que queremos seguir impulsando: emprendimientos innovadores, con identidad territorial y un fuerte compromiso con la sustentabilidad. A través del programa AFCI, financiado por el Gobierno Regional y aprobado por el Consejo Regional, estamos fortaleciendo la transferencia tecnológica, la innovación y el desarrollo productivo de nuestra agricultura, generando oportunidades reales para que las y los emprendedores puedan crecer y proyectarse hacia nuevos mercados”.

Agrega la autoridad regional que “nos enorgullece ver cómo estos recursos se traducen en avances concretos, como el proceso de certificación orgánica que hoy inicia esta productora de Copiapó, demostrando que en Atacama es posible desarrollar una agricultura moderna, consciente y con valor agregado, incluso en condiciones desérticas. Como Gobierno Regional seguiremos apoyando a nuestros agricultores y agricultoras, porque creemos en una región que diversifica su matriz productiva, promueve la sustentabilidad y abre caminos para el desarrollo local con identidad y futuro".

Desde Tierra Viva ven con esperanza el potencial y el futuro para esta productora en su proceso de certificación. "Antes del seminario tuvimos contacto con Gianina y supimos de sus intenciones por hacer agricultura orgánica certificada. Nos dijo que estaba integrando el programa TAS (Transición a la Agricultura Sostenible) de INDAP y que quería profundizar sus prácticas agroecológicas amigables con el medio ambiente", expresa Alejandra Araya, presidenta de la agrupación.

"Nos llamó la atención la visión que tiene en producir lo que está trabajando, porque no es sólo la mirada productiva sino además es un modelo de vida que está sosteniendo; y cuando uno integra estos dos elementos se da cuenta que no es sólo cumplir normas sino llegar a establecer un modelo de acción consciente en la naturaleza y lo que uno está produce para el resto", añade Araya.

Tierra Viva destacó también el apoyo que dieron el Gobierno Regional de Atacama e INDAP para que el seminario Sistemas Participativos de Garantía en productos orgánicos fuera un insumo vital para dicha actividad, que congregó más de 150 agricultores orgánicos de todo el país en la comuna de Huasco en noviembre pasado, como una forma de seguir avanzando en el desarrollo productivo de la región.

Profesionales y técnicos de la Región de Valparaíso se capacitan en agroecología y extensión rural

Hasta la comuna de Casablanca llegaron más de 30 profesionales y técnicos del programa Prodesal de la Región de Valparaíso, de INIA La Cruz e INDAP, así como de otras instituciones relacionadas al agro, para participar del curso práctico “Agroecología aplicada a la extensión rural: aprendizajes desde la experiencia compartida”, uno de los 13 talleres focales realizados a nivel nacional para difundir los conocimientos aprendidos por profesionales de INDAP en tres diplomados realizados durante 2023, 2024 y 2025. 

Este itinerario formativo permitió la realización de este taller en el predio del agricultor de INDAP José Miguel Cruz, ubicado en Los Maitenes, que fue escogido como “faro agroecológico”, es decir, un lugar en el que se espera sentar las bases de la agroecología para realizar reuniones y difundir los conocimientos sobre la misma a través de distintas experiencias.

“La agroecología no debe entenderse solo como un conjunto de prácticas agrícolas sustentables, sino como una ciencia transdisciplinaria que busca transformar las condiciones de vida de las personas a través de la configuración de sistemas agroalimentarios territorializados. En ese sentido, este curso aborda las diferentes dimensiones de la agroecología como ciencia que se transforma con la gente”, señaló Cesar Retamal, profesional del Área San Antonio de INDAP. 

Ante la importancia de esta elección, José Miguel Cruz indicó lo siguiente: “Me motiva mucho esta actividad porque hay personas partícipes de lo que yo hago, disfruto difundir lo que estoy haciendo y considero que es importante generar estos espacios para mostrar nuestro trabajo y hacer sobresalir al campesinado”.

Difusión de prácticas sostenibles

Cesar Retamal señaló la importancia que tienen estos talleres en la difusión de la agroecología: “En los puntos focales esperamos que la agroecología se concentre y se comparta más allá de las prácticas, por medio de las relaciones entre las personas o los actores claves como son los colegios, el área de la salud, INDAP, Conaf, SAG, entre otros”.

El objetivo de realizar este curso en el predio de José Miguel Cruz fue recoger las experiencias que él ha tenido con diversas prácticas agroecológicas aplicadas en su predio, enseñarlas a través de un relato guiado por el territorio y, luego, compartir la experiencia de los asistentes para generar e identificar las redes para facilitar desde las instituciones del Estado sistemas agroalimentarios territorializados en un contexto guiado.

El taller contó con la participación del director de INDAP Valparaíso, Sergio Valladares, quien se mostró satisfecho con la actividad: “Para INDAP, la agroecología es una forma de entender el desarrollo rural con una mirada integral y territorial. Que este taller se realice en el predio de un agricultor, en un ‘faro agroecológico’, demuestra que el conocimiento se construye desde la experiencia concreta, desde el campo y con las personas. Nuestro desafío es que los equipos técnicos incorporen este enfoque en su trabajo diario, para acompañar a la agricultura familiar campesina en la construcción de sistemas más resilientes, sostenibles y adaptados al cambio climático”.

Los diplomados que beneficiaron a más de 70 funcionarios de INDAP de todo el país entre 2023 y 2025 fueron parte de las Escuelas Territoriales Agroecológicas impartidas por el Grupo de Agroecología y Medio Ambiente (GAMA) de la Universidad de Santiago de Chile, apoyado por la Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro (Fucoa) como parte de la estrategia INDAP 2023-2030. 

Estas capacitaciones se focalizaron en la incorporación de un enfoque agroecológico en los planes de trabajo que orientan el acompañamiento a agricultores y agricultoras para el diseño de sistemas productivos biodiversos y resilientes, con una mirada territorial en un escenario de cambio climático.