Mónica Venegas: “El contacto de mis manos con la greda fue mágico y supe que jamás la dejaría”
Mónica Venegas Rojas (55), alfarera desde hace más de tres décadas e integrante de la Unión de Artesanas de Quinchamalí, donde participan activamente 15 socias de ese poblado de la comuna de Chillán, Región de Ñuble, habla así de su oficio: “El primer contacto de mis manos con la greda fue mágico y supe de inmediato que jamás la dejaría, porque me dio alas para crear y soñar. Hoy soy orgullosa defensora de mi arte, que sólo me ha dado satisfacciones y me hace vivir. En como el pan y el té de cada mañana”.