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Productora Marisol Araos busca nuevos mercados para su innovador manjar de leche de cabra
Dos décadas han pasado desde que el matrimonio formado por Marisol Araos y José Román dejó Santiago para instalarse con camas, petacas y dos hijos en la localidad de Rinconada de Silva, en la comuna de Putaendo, Región de Valparaíso. Ella era dueña de casa y él trabajaba en una zapatería. Buscaban nuevas oportunidades y se integraron de inmediato al trabajo rural, en un inicio como productores de forraje y luego, de leche de cabra, a través de la empresa familiar Lácteos Caprigo.
A este último rubro derivaron por cosas del destino: Su hija más pequeña sufría de intolerancia a la lactosa y Marisol se enteró de que la leche de cabra era muy parecida a la materna y una buena alternativa para enfrentar este trastorno. Por esa razón decidió comprar un par de estos animales y aprender a ordeñarlos. A poco andar se dio cuenta de la potencialidad productiva que tenía esta actividad, por el fácil manejo y nobleza del ganado caprino.
Fue así como con esfuerzo y perseverancia, Marisol echó a andar su emprendimiento y comenzó a producir con gran éxito quesos gourmet. Sin embargo, su producto estrella, con el que ha logrado más reconocimiento, es el manjar de leche de cabra, 100% natural, sin preservantes ni aditivos, que está a la venta en locales de Santiago, Viña del Mar y Calama, y en la Red de Tiendas Mundo Rural, la última de las cuales acaba de abrir sus puertas en el Centro Cultural Palacio La Moneda.
“Partí con 10 cabras y llegué a tener más de 200, pero la prolongada sequía me hizo retroceder y me vi en la obligación de comenzar a venderlas. Al final quedé con 50 y me dediqué a hacer mi propia reproducción. Hoy trabajo con alrededor de 65. La mayoría son de raza Saanen, incluidos dos reproductores, y hay algunas Anglo Nubian”, afirma la productora, que ha desarrollado su negocio con apoyo del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP).
Un aspecto importante en su emprendimiento es el manejo que le da a su ganado, al que trata “con respeto, en un ambiente tranquilo y sin estrés, alimentado con alfalfa y agua pura”, lo que redunda en un producto distinto, dice la usuaria. “Mis cabras son cabras felices”, asegura.
La producción de quesos comenzó en forma simultánea a la llegada de las primeras cabras: “Yo no tenía idea cómo se hacían los quesos, así que entré al Programa de Desarrollo Local (Prodesal) de INDAP y el municipio, donde hice cursos y obtuve las herramientas que necesitaba. Luego vino una lucha por obtener la resolución sanitaria, la que logré con insistencia y trabajo. De ahí me fui para arriba con las ventas y se me abrieron las puertas”.
Cada día a primera hora Marisol ordeña sus cabras y con la leche fresca y pasteurizada elabora sus productos, mientras su esposo se encarga de las ventas y la gestión comercial. Tienen una amplia variedad de quesos para la venta: natural semi maduro, con especias (merkén, orégano, romero, ciboulette, eneldo y finas hierbas) y también dulces, con pasas, naranja confitada, almendras, nueces y limón.
Con el manjar partió hace aproximadamente cuatro años: “Busqué asesoría técnica, aprendí la elaboración del producto y se convirtió en todo un éxito. Es un producto con 100% leche de cabra. Me lo piden de todas partes, principalmente en invierno. Actualmente tenemos el reconocimiento de nuestros clientes por la calidad de nuestros productos”.
El anhelo que tiene hoy, sin embargo, es encontrar mercados permanentes, dentro o fuera del país, que le permitan dedicarse exclusivamente a la producción de su innovador manjar, su gran caballito de batalla: “Me gustaría participar en ruedas de negocios o una gira al extranjero para mostrar la calidad de mi manjar. Ya sé producir, ahora necesito un apoyo profesional orientado a la comercialización”, afirma con seguridad Marisol, quien en 2014 fue premiada por BancoEstado como una de las mejores emprendedoras rurales y además cuenta con una certificación de buenas prácticas en sus procesos.
La leche caprina es considerada un alimento funcional e hipoalergénico, porque su lactosa es mejor tolerada por quienes sufren de intolerancia a la leche de vaca. El majar de leche de cabra, en particular, es un alimento muy nutritivo, ya que posee más calcio, vitamina A y potasio que el de vaca, además de un suave y delicioso sabor que lo hace recomendable para el consumo de adultos mayores.
CONTACTO
Marisol Araos: + 56 9 8389 6016
Manuel Rodríguez 9463, Sector La Orilla, Rinconada de Silva, Putaendo, Región de Valparaíso
Sitio web: www.lacteoscaprigo.cl
Crecimiento de 857 por ciento tuvo el monto de seguros para frutales en el período 2014-2017
Un crecimiento de 857% experimentó el monto asegurado en frutales en el período 2014-2017, pasando de UF 464.998 a UF 4.448.581. Asimismo, el número de pólizas colocadas en este mismo período aumentó 221%, llegando a 1.547, contra las 482 de 2014. Así lo informó el director ejecutivo de Agroseguros y coordinador de Gestión Integral de Riesgos del Ministerio de Agricultura, Camilo Navarro.
“Estas cifras se explican por el cambio en la normativa de otorgamiento de subsidios en 2015, que modificó el tope del subsidio de UF 80 por RUT a UF 80 por póliza, permitiendo bajar el costo del seguro para los productores, que ahora pueden asegurar todos sus predios o dividir estos en dos o más pólizas, ya sea por su tamaño o porque tienen distinta especies o variedades. Además, hubo un aumento de la oferta de seguros para frutales, tales como el seguro para nogales y el de incendio para frutales”, agregó Navarro.
Añadió que a esto se suma el hecho de que se han realizado esfuerzos importantes en difundir los seguros del agro, ya sea mediante campañas radiales, avisos carreteros o participando en ferias, seminarios, talleres y cursos de e-learning, lo que ha permitido que el seguro sea más conocido entre los productores.
Precisó que la contratación de estas herramientas permite a los fruticultores proteger su inversión ante distintos eventos climáticos, tales como heladas, granizos, lluvias excesivas o extemporáneas y vientos; así como geofísicos (terremotos, incendios, erupciones o aluviones). “Estar asegurado permite ser mejor sujeto de crédito y en mejores condiciones, por ello el llamado a contratar estos seguros directamente en las compañías de seguro, a través de los corredores o en las oficinas de INDAP, y a informarse en el sitio www.agroseguros.gob.cl, donde se puede realizar una simulación”, enfatizó Navarro.
Resultados en el Maule
Al igual que en todo el país, la Región del Maule mostró indicadores positivos relacionados con la contratación de seguros agrícolas para frutales, situación que fue destacada por el seremi de Agricultura, Óscar Vega. “Las estadísticas nos indican que tuvimos un crecimiento de un 1.059% en el monto asegurado en el rubro frutales en el período 2014 -2017, lo que demuestran que los productores están entendiendo la importancia de asegurar sus inversiones y que nosotros, como Estado, les estamos proporcionando una herramienta que los ayuda a mejorar su competitividad”.
Vega añadió que el número de pólizas en el mismo periodo aumentó un 637%, alcanzando las 936, en comparación con las 127 de 2014. La superficie asegurada, en tanto, aumentó 549%, pasando de 675 hectáreas en 2014 a 4.382 hectáreas en 2017.
“La fruticultura es uno de los ejes dinamizadores de la economía maulina y nos parece fundamental que se mantengan las líneas de ayuda a estos productores, tanto en materia de aseguramiento de su capital a través del trabajo que desarrolla Agroseguros, como en otras líneas en las cuáles hemos trabajado fuertemente estos años y que son la tecnificación del riego y la innovación e investigación aplicada”, agregó el seremi de Agricultura.
Artesana Paula Carvajal confecciona muñecas de origen diaguita para el bienestar de las mujeres
La panadera es para las mujeres reflexivas, que amasan sus ideas antes de concretar un proyecto; la lavandera, para las que hacen limpieza espiritual o de la casa, como las asesoras de hogar; la pastora, para quienes guían grupos: líderes, jefas, dirigentas; la yerbatera, para las que trabajan en el área de la salud; la cocinera, para aquellas que expresan su cariño a través de la comida.
Estas son algunas de las muñecas protectoras de la salud femenina que Paulina Carvajal, Palinay (hermana Pali), confecciona a mano, tal como hacían sus antepasados diaguitas, en la localidad de San Félix, a tres horas de Copiapó, en el Valle de Huasco. Se trata de una antigua tradición que ella decidió rescatar hace poco más de 15 años, luego que encontró una de estas figuras en San Pedro de Atacama, de origen boliviano, y se la llevó de regalo a su madre.
“Ella la quedó mirando fijamente durante muchos minutos y no decía nada. Pensé que no le había gustado el obsequio. Después de un rato le pregunté y me dijo que la muñeca le trajo recuerdos de su abuela Pascuala, que era diaguita de Tucumán, que se estableció en el Valle de Huasco con su familia y que fue quien la crió junto a una tía. Mi mamá recordó que estas muñecas se hacían en su casa y decidí rescatar esas raíces”, cuenta Palinay, quien es usuaria del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP).
Fue así como comenzó a fabricar a mano, uno por uno, estos amuletos que representan distintos tipos de mujeres, siguiendo todas las indicaciones que le daba su madre y que ella hoy también les transmite a su hija Javiera y a su pequeña nieta de 3 años Amanda. “La leñadora es para personas que hacen trabajos duros, que tienen muchas responsabilidades; la recolectora, para quienes salen todos los días de su casa a buscar el sustento; la tejedora, para quienes se desempeñan en labores creativas, arte o manualidades”, afirma mientras sigue contando su historia.
Para elaborar sus creaciones, la artesana, que creó el emprendimiento PALINAY MUÑECAS INDÍGENAS, emplea retazos de telas, lanas y cueros que cose con puntada diaguita, usando una aguja grande que simula los huesos que antaño ocupaban sus antepasados. A cada una le añade objetos, detalles y semillas, y le da una misión: “Le digo que será la protectora de quien se la lleve. Por eso, una vez que alguien la tiene, no puede dejar que nadie la toque, porque es algo de uso muy personal”.
Además de la forma y de los ojos cerrados, similares a las cerámicas diaguitas, el relleno de estas muñecas también es especial. Se usan hierbas aromáticas y medicinales que Palinay y su grupo familiar recolectan en su huerta, en las montañas cercanas y a orillas del río, como cedrón, palto, romero, eucaliptus, lavanda, salvia, berraco, yerba buena, laurel y menta, y que luego ponen a secar a la sombra.
“Antes de usarlas les pido perdón por cortar sus ramas y les doy las gracias por estar en la naturaleza y por permitirme ayudar a dar salud a otras personas”, dice Palinay. Luego sigue un ritual que va desde entonar canciones mientras elabora la base de estas pequeñas patronas de la salud hasta concentrar sus energías en las destinatarias: “Le entrego buenos deseos para ella y para la casa a la que va a llegar, y le asigno sus tareas de protección”.
Cuenta que para sentir el bienestar de estas figuras de paño y yerbas hay que sacarlas de sus cajas de madera, abrazarlas y sentirlas como si fueran amigas que trasmiten tranquilidad, consuelo y alegría. “Lo principal es tenerles mucha fe y apapacharlas cuando se tengan dolores del cuerpo o penas del alma. Su aroma hará el resto”, afirma.
Actualmente Palinay, que también produce conservas con frutas de su zona (membrillo, naranja, pera y guayaba), comercializa estos amuletos en ferias campesinas e indígenas con apoyo de INDAP, en tiendas de Copiapó y a través de pedidos directos en el fono +56 9 6275 8198.
“Estas muñecas son una de las tradiciones familiares más valiosas que he heredado de mis ancestros y hoy las comparto con quienes necesiten salud y cariño”, expresa la artesana, mientras continúa con sus reseñas: “La investigadora es para quienes les gusta estudiar; la guerrera, para las que cuidan de sus hijos o defienden a las personas: abogados, dirigentes sindicales; la aguatera, para aquellas que hacen el bien y están preocupadas de calmar la sed de otros; la viajera, para las que aman estar en movimiento, ya sea por placer o por trabajo…”.